jueves, 25 de octubre de 2012

Tres ejemplos de fe, esperanza y convicción, en Lucas cap. 7. ¿las tienes tu?




Sta Cruz, Tenerife,  27/08/10.

 Tres Historias, tres lecciones (Luc cap. 7). 

Personaje: El Centurión, comandaba unos 100 soldados o más, sería como un coronel actual.
Lugar: ciudad de Capernaum, donde el Señor instaló su centro de operaciones.
Puesta a prueba: su y la nuestra.
Acción: Dios es soberano, El está sobre todo. Nos ilustra quién está al final de todo, su autoridad en la línea de mando.

Esta historia nos muestra dos características de la persona del Señor, Su Poder y su Gracia, el poder manifestado solo por la palabra en la enfermedad. Y la gracia manifiesta de un modo anticipado ya que El Señor, en este momento, había venido a las ovejas extraviadas de Israel, aún no a los Gentiles. En este caso, tenemos a un  centurión Romano, un representante de la opresión y un Gentil, a quien los Judíos ni siquiera invitarían a su casa. Sin embargo una fe autentica y genuina cala en la persona del Señor haciendo manifiesta su infinita misericordia por encima de todas las costumbres establecidas en la sociedad. La única condición que Dios nos pide para actuar en nuestra fe, “si tuvieses fe como un grano de mostaza”. En el pueblo donde se crió, Nazareth, no hizo allí muchos milagros por la incredulidad de ellos. Dios actuará de forma proporcional a lo que creemos que el pueda hacer, una vez más el resultado a la resolución de nuestros problemas será lo que creamos que Él puede hacer por nosotros y en nosotros.
Este siervo nunca se nos dice que vio al Señor, pero sintió el efecto de su poder, al igual que nosotros, Dios ha sanado nuestra alma sin apenas conocerle. 1Pe 1:8  a quien amáis sin haberle visto,  en quien creyendo,  aunque ahora no lo veáis,  os alegráis con gozo inefable y glorioso;

Solo dos veces se refirió el Señor a una gran fe, la mujer Siro fenisa Mt 15:21 y este caso. No hace falta tener conocimiento para tener una gran fe. En estos dos casos tenían en común que ambos eran gentiles. En ambos casos el Señor sana a distancia recordándonos nuestra lejanía de Dios. No importa lo lejos que creas encontrarte del Señor, allí donde te encuentres Dios tiene el poder para sanar tus heridas y manifestar su inmensa misericordia en ti.
Se menciona solo en dos ocasiones donde se nos dice que el Señor se maravilló. En este caso de Luc 7 y Mar 6:6.  Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos.  Y recorría las aldeas de alrededor,  enseñando. Dios se maravilla de la fe y también se maravilla de la incredulidad, mostrándonos  la sensibilidad del Salvador del mundo el gran Hijo del Hombre, El comprende nuestra condición.

Personaje: La Viuda.
Lugar: la aldea de Naím, estaba a un día de camino de Capernaum.
Puesta a prueba: su ESPERANSA
Acción: La COMPASION de Dios en acción, La compasión se define como  el sufrimiento de otro sentido en nuestro corazón.

El Hijo del Hombre Compasivo, Lucas se refiere en este aspecto 9 veces en su evangelio y 3 veces en los Hechos, En contraste Mateo solo lo menciona 1 vez, Marcos 3 veces y Juan ninguna. Por eso se le llama a este evangelio del Cristo compasivo. Qué bueno es tener a alguien que se identifica con nuestros problemas.
El Señor tocó el féretro, exponiéndose al aislamiento ceremonial que según la ley se debía guardar, era inmundo por esta causa. Sin embargo sabemos que esto demuestra que el que hacia esto era el mismo Dios. El Señor se identificó con nuestra persona sin contaminarse con nuestros pecados.
El Señor consuela a la madre “no llores más”, podrían parecer vanas estas palabras si no fueran precedidas por lo que aconteció luego, la resurrección de aquel  muchacho. Jesús es Dios ya que solo Él tiene poder sobre la muerte.
El Señor le devolvió a esta madre la esperanza que el pecado por la muerte le había robado. ¿Crees que no hay esperanza para ti? Te presento a uno que es capaz de dar vida a los muertos, Jesucristo.

Personaje: Juan el bautizador.
Lugar: la Cárcel.
Puesta a prueba: sus CONVICCIONES.
Acción: Recordar que tenemos un Dios de Evidencias.

Las convicciones de las generaciones futuras de Israel flaquearon cuando se dejo de lado el transmitirles las grandes maravillas hechas por Dios en el pasado. Algunos creen que esta aparente debilidad de Juan era una actitud echa a posta para que sus discípulos fuesen confirmados por El Señor, mientras que hay otros que creen que fue una acción de duda creada por las aflicciones actuales del predicador Juan.
Un encomio y una crítica (Luc 7:18–35). A estas alturas, Juan el Bautista languidecía en un calabozo de la fortaleza de Herodes. No era lo que Juan había esperado después de haber anunciado que el Mesías prometido estaba en camino. Cualquiera hubiera pensado que el Mesías-Rey iba a inaugurar su reino de inmediato y que su heraldo o precursor, ocuparía un alto puesto de honor, pero en vez de ello, estaba en cadenas.
Juan no tenía conocimiento de los detalles del plan de Dios, por eso, envió a unos de sus discípulos para preguntar a Jesús: “¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?” (7:19) El Hijo del Hombre le tranquilizó señalando las obras que autenticaban su persona y ministerio. En efecto dijo: “Soy quien soy”. Dios hace lo correcto, siempre a su debido tiempo, y Jesús es Dios.
Después que los mensajeros salieron, Jesús hizo un fuerte elogio acerca de la persona y ministerio de Juan el Bautista diciendo que:
1. Era hombre firme en sus convicciones. No se dejó influir por las presiones ni religiosas ni políticas (7:24).
2. Era abnegado. Estaba tan entregado a su tarea profética que se negó a sí mismo, escogiendo llevar una vida simple y rústica, acorde con el mensaje de arrepentimiento que predicaba (7:25).
3. Era más que profeta, porque no solamente predicaba la venida del Mesías, sino que lo había visto en carne y presentado a sus oyentes (7:26, 28).
4. Era un profeta único porque él mismo había sido profetizado como el que anunciaría al Mesías (7:27; Malaquías 3:1).
La crítica del Señor se dirigió a los religiosos que deberían haber sido los primeros en creer, pero que por orgullo y la ceguera de su pecado: “desecharon los designios de Dios respecto de sí mismos, no siendo bautizados por Juan” (7:30). Es decir, que sencillamente no creyeron porque no reconocieron su necesidad de arrepentirse y por lo tanto, no se bautizaron. Jesús los compara con niños petulantes y caprichosos. ¡Qué cosa! Los publicanos respondían positivamente, y los religiosos no. Por lo tanto, merecían ser censurados.

Tenemos tres historias que nos dan ejemplo de que no todo esta perdido, podemos creer, esperar y estar seguro de que Dios está sobre todas las cosas, sean cuales sean las circunstancias.

         Esta sección tiene como meta, presentar información oportuna, interesante y hasta curiosa para el

 conocimiento sobre Dios y tu futuro eterno. 

                                              
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