viernes, 20 de febrero de 2026

no. 2. ¿Dónde encontrar consuelo? La tienda vacía de Isaac. Gen. 24:67. no. 161.

    Cuando Pablo escribe a los Corintios, usa una palabra griega extraordinaria: paraklesis. “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación” (2 Corintios 1:3) .

    Paraklesis es la misma familia que Paracleto, el Espíritu Santo, el Consolador que Jesús prometió en Juan 14: “No os dejaré huérfanos” . ¿Captas la fuerza? Jesús sabía que sus discípulos quedarían como Isaac: con la tienda vacía, con la ausencia del Maestro. Por eso prometió otro Consolador. Otro de la misma clase. No un recuerdo, sino una Presencia activa que mora dentro de los creyentes genuinos.

    Permíteme ser pastoralmente directo, y hacerte algunas sugerencias:

  • Primero: El consuelo requiere escuchar la historia de la fidelidad de Dios. El criado de Abraham habló; Isaac escuchó. Si en tu dolor te aíslas y dejas de congregarte, dejas de escuchar el “todo lo que ha hecho el Señor”. Tu testimonio y el de tus hermanos es el canal que Dios usa para abrir tus ojos al pozo de aguas refrescantes para ti. Génesis 24:66–67 — “Entonces el criado contó a Isaac todo lo que había hecho… Y se consoló Isaac…”

  • Segundo: El consuelo llegará fácilmente cuando amas a alguien más. Isaac amó a Rebeca y fue consolado. El amor no es un recurso finito; cuanto más amas, más capacidad tienes de recibir consuelo. Hay personas que, tras una pérdida, se blindan. Isaac nos enseña que el antídoto contra el dolor enquistado es volver a abrir el corazón, aunque duela. Génesis 24:67 — “Y la amó. Y se consoló Isaac…”
  • Tercero: El consuelo bíblico es una relación de pactos. Observa que todo esto ocurre porque Abraham hizo jurar a su criado, porque Dios envió su ángel, porque había una promesa de descendencia. Isaac no encontró consuelo en una experiencia mística aislada; lo encontró en el cumplimiento del pacto de Dios. Tu consuelo más profundo no estará en que tus emociones mejoren, sino en que los propósitos de Dios para tu vida continúan. Génesis 24:7 — “Jehová… enviará su ángel delante de ti.” El consuelo de Isaac no fue una emoción aislada, sino la confirmación de que la promesa seguía en marcha.
    La gran diferencia entre el consuelo del mundo y el consuelo bíblico es esta: el mundo te ofrece distracción; Dios te ofrece sustitución personal. Isaac recibe a Rebeca. Los discípulos reciben al Espíritu. Tú y yo recibimos la comunidad de los santos y la certeza de que Aquel que resucitó a Cristo habita en nosotros. ¿Tienes esa certeza?

                                 no. 1. ¿Dónde encontrar consuelo? La tienda vacía de Isaac. Gen. 24:67.  

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Ejemplos del consuelo a lo largo de la Escritura.txt, no. 160.

  

    Seguramente hemos necesitado consuelo en algún momento de nuestra vida. Veamos cómo Dios teje este mismo hilo consolador a lo largo de la historia redentora.

  • Agar en el desierto (Génesis 21).

    Allí está la sierva egipcia, desechada, con un odre de agua vacío y un niño que se muere. Ella se sienta a distancia, porque “no puedo ver morir a mi hijo”. La palabra hebrea dice que Dios oyó la voz del muchacho. Y Agar “alzó sus ojos” —vayyifkaj Adonai et eineha—, Dios le abrió los ojos, y vio un pozo . El consuelo no creó agua de la nada; le abrió los ojos para ver lo que ya estaba allí. Cuántas veces el consuelo divino no es algo irreal, sino revelación tangible: el pozo siempre estuvo, pero la angustia le nubló la vista.

  • Jacob en Betel (Génesis 28).

    Huye solo, con piedra por almohada. Es un hombre quebrantado, perseguido por su propio engaño. Y Dios se le aparece y le dice: “Yo estoy contigo”. La raíz nacham late en esa promesa. Jacob despierta y dice: “¡Realmente el Señor está en este lugar, y yo no lo sabía!” . El consuelo muchas veces no viene cuando escapas del desierto, sino cuando descubres que Dios ya estaba allí esperándote, aunque tu no lo sepas.

  • Bernabé: El hijo del consuelo (Hechos 4).

    Lucas revela que José, levita de Chipre, fue llamado por los apóstoles Bernabé, que significa “hijo de consolación” o “hijo de exhortación” . No era un título vacío. Cuando Pablo, el ex-fariseo sanguinario, llegó a Jerusalén y todos huían de él, Bernabé fue el único que creyó y lo presentó. Más tarde, cuando Juan Marcos desertó, Bernabé defendió la segunda oportunidad. ¿Qué hace un “hijo del consuelo”? Ve potencial donde otros ven pasado; extiende puentes donde otros levantan muros.

  • El equipo de Pablo: Medicina para el alma misionera.

    Pablo, en 2 Corintios 7, confiesa: “Cuando llegamos a Macedonia, nuestro cuerpo no tuvo reposo; aflicción por todas partes, combates exteriores, temores de dentro. Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló con la venida de Tito” . Fíjate: el consuelo llegó con nombre propio. No fue una teofanía, fue un amigo. Febe, Priscila, Aquila, Onesíforo, que “muchas veces me confortó” . El Dios de toda consolación se encarna en el abrazo de un hermano.

    Podemos preguntarnos por lo anterior descrito: ¿Soy yo un instrumento del consuelo a otros? Podemos serlo si nos proponemos y nos ponemos en las manos del Dios de toda consolación! 2da. Corintios 1:4  "...el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios". 

Ampliar más este tema: no. 1. ¿Dónde encontrar consuelo? La tienda vacía de Isaac. Gen. 24:67.

                                        no. 2. ¿Dónde encontrar consuelo? La tienda vacía de Isaac. Gen. 24:67.

                                       

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miércoles, 11 de febrero de 2026

no. 1. ¿Dónde encontrar consuelo? La tienda vacía de Isaac. Gen. 24:67.txt, no. 159.

 

Gen. 24:67  Y la trajo Isaac a la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca por mujer, y la amó; y se consoló Isaac después de la muerte de su madre. 

¿Alguna vez has sentido que una pérdida te dejó con una tienda vacía dentro del alma?

    Imaginemos la escena. Isaac, el hijo del milagro, el niño que corrió por esos valles cuando Abraham era casi tan viejo como las montañas, ahora ronda los cuarenta años. Su madre Sara ha muerto. No se trata de una pérdida reciente; el texto hebreo sugiere que pasó un tiempo considerable. Isaac no ha superado el duelo. Sigue habitando en el Neguev, cerca del pozo de “Lajay Roi” —“El Viviente que me ve”—, pero la tienda de Sara permanece cerrada. Vacía.

    Entonces llega Rebeca. Y el criado cuenta “todo lo que había hecho”. Esa palabra hebrea, kol, no escatima detalles: el pacto, la oración, la señal, la provisión. Isaac escucha la historia de la fidelidad de Dios. Luego conduce a Rebeca a la tienda de su madre, la toma por esposa, la ama,  —“y fue consolado” .

    Pero demos un paso atrás. El verbo hebreo nacham es profundo. No es un simple “sentirse mejor”. Lleva la idea de “respirar profundamente”, de soltar el aire que has estado conteniendo desde que el dolor te apretó el pecho. Implica un cambio de disposición interior, un “volver a alentarse”. Para un hijo que perdió a la madre que lo protegió, que lo amamantó, que lo defendió ante Ismael, este consuelo no llegó con el tiempo; llegó con una persona y con una historia.

    Aquí hay una lección radical: El consuelo bíblico no es la ausencia de dolor, sino la presencia de un amor nuevo que no borra el anterior, pero lo integra en un propósito más grande.

    La tienda de Sara: Honrar la memoria sin quedarse en el cementerio.

   Observa el gesto de Isaac. No entierra a su madre dos veces. No construye un mausoleo. Él lleva a Rebeca a la tienda de Sara. Esa tienda había sido el lugar del pacto. Allí Sara había reído, había creído, había dudado, había perseverado. Isaac no necesita borrar el pasado para amar el presente. El amor por su madre no compite con el amor por su esposa; el consuelo verdadero no exige amnesia, sino gratitud.

    ¿Cuántos creyentes creemos erróneamente que consolarnos es “dejar atrás” lo que amamos? La Escritura no dice que Isaac dejó de llorar a Sara. Dice que amó a Rebeca y fue consolado. El consuelo vino por canalizar su capacidad de amar hacia un nuevo horizonte.

    Si has perdido a un ser amado, no te pongas la fecha de caducidad del duelo. El consuelo no es traicionar la memoria; es permitir que Dios vuelva a plantar tu tienda en tierra fértil.

    Isaac había vuelto al pozo de Lajay Roi. Ese pozo llevaba el nombre que Agar le puso, porque allí Dios la vio y ella dijo: “¿Acaso no he visto aquí al que me ve?”  Dios  nos ve y esa es la base de todo consuelo.

    Isaac necesitaba saber que el Dios que vio a la esclava desechada también lo veía a él, heredero de la promesa, varón de cuarenta años aún soltero, aún herido por la muerte de su madre. Y Dios no solo lo vio; le envió a Rebeca para su consolación.  Y hoy, así como a Isaac Dios también te ve y te enviará el consuelo que necesitas.

    Tu tienda quizá está vacía. Hay una silla que ya nadie ocupa en la mesa. Un nombre que no pronuncias porque te quiebra. Un llamado que no entendiste. Pero el mismo Dios que le abrió los ojos a Agar, que le dio un pozo en el desierto, que le dio un sueño a Jacob, que le dio un hijo del consuelo a la iglesia primitiva, que le dio a Rebeca a Isaac, te dice hoy: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28) .

    No es un descanso de la memoria. Es un descanso en la misión. Isaac descansó cuando abrazó el futuro que Dios tenía para él. Tú descansarás cuando, en medio del dolor, tomes la mano de Cristo y le permitas conducirte a la tienda que Él ha preparado para ti.

    Porque el Dios de toda consolación no cierra las tiendas vacías; las llena de una nueva esperanza. Amén.

Tema relacionado: Instrumentos del consuelo a lo largo de la Escritura.

                               no. 2. ¿Dónde encontrar consuelo? La tienda vacía de Isaac. Gen. 24:67.

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domingo, 1 de febrero de 2026

"Tengo sed", es solo una prueba de la humanidad de Jesús? Jn 19:28. txt no. 158.

   

  Jn19:28  "Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed". 

    Veamos la opinión del reputado comentarista W. Barclay.  sobre el pasaje anterior:  "La frase "Tengo sed", nos pone cara a cara con Su sufrimiento humano; cuando Jesús estaba en la Cruz experimentó la agonía de la sed". 

    Si nos apegamos a la descripción del evangelista Juan frase por frase nos revela alguna otra cosa mas que la sed. Primero que el Señor tenía el absoluto y pleno control de su experiencia en la cruz, esto nos lo revela la frase: "...sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado,". El Señor no estaba sujeto y sumiso a las circunstancias que atravesaba. El tuvo el absoluto y pleno control de su experiencia en la cruz y actúo en consecuencia a ello; Y el apóstol Juan lo deja ver claramente.

    La otra razón que Juan nos revela es el propósito de dicha frase ("tengo sed"): "dijo, para que la Escritura se cumpliese:" la palabra "para" denota un significado de propósito. En medio de su sufrimiento atroz El Señor se toma tiempo para hacer cumplir la profecía descrita por el salmista: «Me pusieron además hiel por comida, y en mi sed me dieron a beber vinagre» (Sal 69:21). Hubo que esperar aproximadamente unos 1030 años para que se diera cumplimiento a lo que el Salmista había declarado en el pasado.

    Lo descrito anteriormente no pretende desestimar las opiniones dadas por otros en cuanto a la sed física y de la humanidad del Señor en la cruz. Es evidente que el Señor, por su estado físico deplorable y sus heridas mal curada e infectadas, tuvo que haber sufrido fiebre y en consecuencia sed. Pero solo he querido dar una visión un poco mas profunda de esta frase, que ha trascendido y lo seguirá haciendo por toda la eternidad.

    El reclamo que Jeremías hace a Israel en su libro: Jer 2:13 "...me dejaron a mi, (Dios) fuente de agua viva, y cavaron para si, cisternas rotas que no retienen agua; Es tan valido para notros en el día de hoy. ¿De que fuente estamos bebiendo, para saciar nuestra sed de Dios, religión, buenas obras? Solo El (Cristo) es la fuente de agua viva que realmente sacia nuestra sed espiritual! El dijo: "Si alguno tiene sed, venga a mi y beba".

"Tengo sed", es solo una prueba de la humanidad de Jesús? Jn 19:28.

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sábado, 31 de enero de 2026

nº 4. Débil y fuerte (2. Cor 12:10): "Paradojas" bíblicas que revelan lecciones .txt no. 157.

     4ta. Paradoja: Cuando Dios piensa distinto a nosotros.

    La Biblia tiene una forma inquietante de confrontar nuestras suposiciones más profundas. Allí donde esperamos fuerza, Dios habla de debilidad; donde buscamos victoria, Él menciona sufrimiento; y cuando anhelamos autosuficiencia, el evangelio proclama dependencia.

    Estas tensiones no son contradicciones, sino paradojas bíblicas: verdades que parecen opuestas, pero que juntas revelan una realidad más profunda. El apóstol Pablo resume esta lógica divina de manera magistral en 2 Corintios 12:10, un texto que desafía nuestra comprensión del éxito espiritual:

“Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.”

    Para entender esta afirmación, debemos ir más allá de una lectura devocional y adentrarnos en su contexto histórico, literario y lingüístico, permitiendo que el texto hable desde su idioma original y su intención apostólica.

    El contexto: debilidad apostólica en una cultura obsesionada con el poder. Para comenzar, es crucial entender por qué Pablo dice esto. En 2 Corintios 10–13, el apóstol defiende su ministerio frente a los llamados “super apóstoles”, líderes carismáticos que exaltaban el poder retórico, las experiencias místicas y la autoridad visible.

    Pablo, en cambio, hace algo radicalmente contracultural: se gloría en su debilidad. En 2 Corintios 12:7–9 menciona el famoso “aguijón en la carne” (σκόλοψ τῇ σαρκί, skólops tē sarkí), una aflicción persistente que lo mantenía dependiente de la gracia de Dios. Cuando ruega por liberación, Cristo responde: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.”

     Aquí se establece el principio que culmina en el versículo 10: Dios no elimina siempre la debilidad, sino que la usa como escenario para manifestar su poder.

    Exégesis clave de 2 Corintios 12:10. Veamos ahora algunas palabras esenciales en el griego que iluminan el texto.
  • “Debilidad” – ἀσθένεια (asthéneia). Este término no se limita a fragilidad física. En el Nuevo Testamento incluye: Limitación humana, Vulnerabilidad emocional, Falta de recursos, Dependencia total.

    Pablo no habla de una debilidad fingida, sino real. La paradoja es clara: Dios no espera que dejemos de ser frágiles para usarnos. La debilidad no es un obstáculo para la gracia; es su punto de entrada.

  • “Me gozo” – εὐδοκῶ (eudokō). Este verbo implica aceptación voluntaria y hasta complacencia consciente. No significa masoquismo espiritual, sino una reorientación del corazón: Pablo aprende a ver la debilidad como un lugar donde Cristo se manifiesta. La madurez espiritual no elimina el dolor, pero transforma su significado.
  • “Entonces soy fuerte” – τότε δυνατός εἰμι (tóte dynatós eimí), Aquí está el núcleo de la paradoja. La palabra dynatós está relacionada con dýnamis (poder). No es fuerza psicológica, sino capacidad otorgada por DiosLa estructura gramatical indica una condición continua: cuando permanezco en debilidad, experimento el poder de Cristo.

    Aplicaciones pastorales: vivir la paradoja hoy. Llegados a este punto, la pregunta es inevitable: ¿Qué hacemos con estas paradojas en la vida diaria?

  •     Primero, aprendemos a no huir de nuestra debilidad.
  •     Segundo, dejamos de medir nuestra espiritualidad por resultados visibles.
  •     Tercero, confiamos en que Dios obra precisamente donde nos sentimos insuficientes.

    En conclusión: cuando la lógica del cielo transforma la tierra. 2 Corintios 12:10 no es una frase poética; es una teología de vida. Pablo no romantiza el sufrimiento, pero descubre que la gracia de Dios no compite con la fragilidad humana, sino que habita en ella.

    La paradoja final del evangelio es esta: Dios es más glorificado no cuando somos fuertes por nosotros mismos, sino cuando somos débiles en Él.

    Y quizá, al aceptar esa verdad, descubrimos que nuestra debilidad no es el final del camino… sino el comienzo del poder de Dios en nosotros.

Continua el tema aquí: 

nº 1, Lagar y era (Jue 6:11). "Paradojas" bíblicas que revelan lecciones:
nº 2, Muerte y nacimiento (Ecl 7:1), "Paradojas" bíblicas que revelan lecciones.
nº 3. Salvar y perder (Mat 16:25): "Paradojas" bíblicas que revelan lecciones

(haz clic sobre el título para leer).

                                         

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viernes, 30 de enero de 2026

nº 3. Salvar y perder (Mat 16:25): "Paradojas" bíblicas que revelan lecciones .txt no. 156.

    

3ra. Paradoja: la vida solo se conserva plenamente cuando deja de ser un ídolo. Salvar lleva a perder; perder lleva a hallar. Es un choque frontal contra el instinto de supervivencia.

    El cristianismo no comienza ofreciendo respuestas cómodas, sino preguntas que desarman nuestra lógica habitual. Una de las más desconcertantes aparece en labios de Jesús mismo: “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” (Mt 16:25).

    A primera vista, esta afirmación parece contradictoria. ¿Cómo puede alguien ganar perdiendo y perder ganando? Sin embargo, esta tensión no es un error retórico, sino una paradoja bíblica intencional, diseñada para revelar una verdad más profunda sobre la vida, la identidad y el discipulado.

    A partir de este texto, exploraremos cómo la Biblia utiliza paradojas para despertar la fe, examinando el contexto, el lenguaje original y otras paradojas afines en toda la Escritura, buscando lecciones prácticas para el creyente de hoy.

    1. El contexto inmediato: el camino hacia la cruz.  Para entender Mateo 16:25 debemos escuchar la frase en su escenario narrativo. Jesús acaba de hacer un anuncio decisivo: “Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén, y padecer… y ser muerto” (Mt 16:21).

    Pedro, representante del pensamiento humano bien intencionado pero mal orientado, rechaza esta idea. Jesús responde con una corrección severa y, acto seguido, redefine lo que significa seguirle: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame” (v.24). 

    Así, Mateo 16:25 no es un proverbio abstracto, sino una explicación del discipulado cristiano a la sombra de la cruz. No se trata de auto-desprecio, sino de una reorientación radical del centro de la vida.

    2. Exégesis clave: “vida” que se pierde y vida que se halla. El término central del versículo es la palabra griega ψυχή (psychē), traducida como “vida” o “alma”. ψυχή (psychē). En el griego del Nuevo Testamento no se refiere simplemente a la existencia biológica (eso sería bios), sino a: la identidad personal, el yo interior, la vida entendida como proyecto, propósito y sentido.  Jesús no dice: “el que pierda su existencia física”, sino el que renuncie a gobernar su vida desde sí mismo. Asimismo, el verbo “perder” es ἀπολέσει (apolesei), que implica arruinar, destruir, malograr. En contraste, “hallar” (εὑρήσει – heurēsei) sugiere descubrir algo que estaba oculto o perdido.

Así que la paradoja es clara:
  • Quien absolutiza su autonomía termina perdiendo su verdadera identidad; Romanos 1:21–22 “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios…profesando ser sabios, se hicieron necios.” La pérdida de identidad espiritual es consecuencia de rechazar la dependencia del Creador.
  • Quien entrega su vida a Cristo, la descubre en plenitud. Gálatas 2:20 “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí…”. La verdadera identidad surge de la unión con Cristo.

    3. La paradoja como método divino de revelación.  Dios no usa paradojas para confundir, sino para desenmascarar falsas seguridades. Jesús no suaviza el costo del discipulado, pero tampoco oculta su recompensa. Aquí encontramos una constante bíblica: la verdad de Dios suele ir en dirección opuesta al sentido común humano.

    4. Volviendo a Mateo 16:25: una invitación existencial.  Jesús no habla en abstracto. Él mismo vivió la paradoja que proclamó. Perdió su vida en la cruz y, al hacerlo, inauguró la vida eterna para muchos.

    Aquí la fe cristiana se distingue de cualquier moralismo: No se trata de perder para ser mejores personas. Sino de darle el control a Dios para ganar a Cristo. Como diría Pablo: “Y ciertamente, estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús” (Fil 3:8).

    En conclusión: Aquí encontramos la paradoja que redefine la vida.  La paradoja bíblica no es un juego intelectual, sino una puerta hacia la verdad. Mateo 16:25 nos confronta con una pregunta inevitable: ¿Qué estamos intentando salvar? ¿Y a qué costo?

    Perder la vida por Cristo no es aniquilación, sino liberación. Es descubrir que la vida no se conserva aferrándose a ella, sino entregándola en confianza al Dios que la dio.

    Y ahí, en ese acto de fe aparentemente ilógico, el creyente halla lo que siempre buscó: la vida verdadera en Cristo.

Continua el tema aquí:

               nº 2, Muerte y nacimiento (Ecl 7:1), "Paradojas" bíblicas que revelan lecciones: 
             nº 4. Débil y fuerte (2. Cor 12:10): "Paradojas" bíblicas que revelan lecciones.


(haz clic sobre el título para leer).

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jueves, 29 de enero de 2026

nº 2, Muerte y nacimiento (Ecl 7:1), "Paradojas" bíblicas que revelan lecciones: .txt no. 155.

  

    2da. Paradoja: Eclesiastés 7:1 – “Mejor es el día de la muerte que el día del nacimiento” una afirmación que incomoda. Hay textos bíblicos que reconfortan, y hay otros que incomodan profundamente. Eclesiastés 7:1 pertenece claramente al segundo grupo: “Mejor es el día de la muerte que el día del nacimiento”.

    A primera vista, esta afirmación parece no solo extraña, sino incluso contradictoria con la visión bíblica de la vida como don de Dios (Sal 127:3). ¿Cómo puede la Escritura declarar “mejor” el día de la muerte que el del nacimiento?

    Sin embargo, como ocurre frecuentemente en la literatura sapiencial, la incomodidad no es un error, sino una puerta hacia la sabiduría.

    Para entender esta aparente incongruencia bíblica, debemos detenernos, escuchar el texto en su propio idioma, y permitir que el contexto moldee nuestra lectura, en lugar de imponerle nuestras expectativas modernas.

    El marco de Eclesiastés: sabiduría bajo el sol. Antes de analizar el versículo, es crucial entender el contexto literario y teológico de Eclesiastés. El libro se atribuye a Qohelet (קֹהֶלֶת), término que proviene del verbo qahal (קהל), “reunir” o “asamblear”. No es un predicador emocional, sino un sabio observador de la realidad, dispuesto a transmitir sus conocimientos a los demás.

    Eclesiastés no niega a Dios, pero se atreve a describir la vida tal como se experimenta “bajo el sol” (תַּחַת הַשֶּׁמֶשׁ), es decir, desde la perspectiva humana, limitada por el tiempo, la muerte y la frustración.

    Por tanto, cuando el sabio afirma que la muerte puede ser “mejor” que el nacimiento, no lo hace desde el nihilismo,(negación de todo principio religiosopolítico y social), sino desde una evaluación honesta del sentido de la vida vivida delante de Dios.

Eclesiastés 7:1 comienza así: “Mejor es el buen nombre que el buen perfume…”

    La palabra hebrea para “mejor” es טוֹב (tov), que no significa simplemente “agradable”, sino apropiado, valioso, pleno en propósito. No se trata de una comparación emocional, sino sapiencial.

    Más adelante, el versículo culmina con la frase clave: “y mejor el día de la muerte que el día del nacimiento”. Aquí, “día” es יוֹם (yom), que en hebreo puede indicar no solo una fecha, sino un evento significativo cargado de sentido. El “día de la muerte” (yom ha-mavet, יוֹם הַמָּוֶת) no es el momento biológico del cese vital, sino el cierre evaluativo de una vida. El “día del nacimiento” (yom hivaldo, יוֹם הִוָּלְדוֹ) representa el inicio lleno de potencial, pero aún no probado. La sabiduría hebrea no valora el potencial tanto como la trayectoria completada.

    La lógica sapiencial: el final revela el sentido. Esta idea se refuerza unos versículos más adelante: “Mejor es el fin del negocio que su principio” (Ecl 7:8). La palabra “fin” es אַחֲרִית (ajarit), que implica resultado, desenlace, destino. En la Biblia hebrea, el valor de algo se entiende desde su conclusión, no desde su comienzo. Por eso, el día de la muerte puede ser “mejor” que el del nacimiento:
no porque la vida sea despreciable, sino porque solo al final puede evaluarse su fidelidad, su sabiduría y su temor a Dios.

    Este principio aparece en toda la Escritura:

  • “El justo será recordado por bendición” (Prov 10:7)
  • “He peleado la buena batalla… he guardado la fe” (2 Tim 4:7)
  • “Bien, buen siervo y fiel” (Mt 25:21)

    La Biblia no celebra comienzos prometedores, sino finales fieles aprobados por Dios. La muerte como maestra espiritual: Eclesiastés continúa desarrollando esta lógica: “Mejor es ir a la casa del luto que a la casa del banquete” (Ecl 7:2).

    La “casa del luto” es בֵּית אֵבֶל (beit evel), un lugar de duelo, reflexión y silencio. Allí, dice el texto, “los vivos lo pondrán en su corazón”. En hebreo, “corazón” es לֵב (lev), el centro del pensamiento y la voluntad, no solo de la emoción. La muerte educa porque confronta al ser humano con su finitud.

    Por eso, el Salmo 90:12 ora: “Enséñanos a contar nuestros días, para que traigamos al corazón sabiduría”. La incongruencia desaparece: la muerte no es exaltada por sí misma, sino como instrumento pedagógico que devuelve perspectiva a la vida.

    El apóstol Pablo y la paradoja del final.  Para el creyente, la muerte deja de ser un absurdo y se convierte en consumación: “Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Fil 1:21). Una vida vivida en Cristo y para El solo puede terminar con un balance positivo al final de esta.

    La Biblia no glorifica la muerte, pero sí proclama que una vida vivida delante de Dios transforma el día de la muerte en victoria.

    De todo lo anterior podemos sacar algunas lecciones prácticas para los creyentes hoy a la luz de Eclesiastés 7:1.

  • No vivamos obsesionados con comienzos espectaculares, sino con procesos fieles.
  • Evaluemos nuestra vida no por aplausos presentes, sino por su testimonio final.
  • Permitamos que la realidad de la muerte nos enseñe a vivir con urgencia, humildad y sabiduría.
  • Recordemos que en Cristo, el final no es derrota, sino coronación.
    Eclesiastés no nos invita a amar la muerte, sino a amar la vida lo suficiente como para vivirla bien hasta el finalLa afirmación “mejor es el día de la muerte que el día del nacimiento” no es pesimismo, sino realismo teológico. Es una llamada a vivir de tal manera que el último día revele una vida que valió la pena delante de Dios.

    Porque, al final, la verdadera sabiduría no se mide por cómo empezamos, sino por cómo terminamos.

Continúa el tema aquí: 

nº 1,"Paradojas" bíblicas que revelan lecciones. Lagar y era (Jue 6:11).
nº 3. Salvar y perder (Mat 16:25): "Paradojas" bíblicas que revelan una lección .
nº 4. Débil y fuerte (2. Cor 12:10): "Paradojas" bíblicas que revelan lecciones .
(haz clic sobre el título para leer).

                                          

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martes, 27 de enero de 2026

nº 1, Lagar y era (Jue 6:11). "Paradojas" bíblicas que revelan lecciones: .txt no. 154.

   

    La Biblia está llena de escenas que, a primera vista, parecen incoherentes. En las escrituras encontramos frases tales como: “Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” 2da. Corintios 12:10 “El que quiera salvar su vida, la perderá" Mateo 16:25;  “Mejor es el día de la muerte que el día del nacimiento”. Eclesiastés 7:1, . Estas aparentes contradicciones no son errores del texto, sino puertas teológicas que nos invitan a mirar más profundo una lección segura.

    Una de esas escenas se encuentra en Jueces 6:11, donde Dios llama “valiente” a un hombre que claramente no lo es y que esta tratando el trigo donde se procesan las uvas. Estas incongruencias no solo revela algo sobre Gedeón, sino también sobre la forma en que Dios se relaciona con nosotros.

    Desde aquí surgen algunas preguntas principales: ¿Por qué Dios declara algo que todavía no es visible? y ¿Por que el hombre que Dios ha escogido esta en el lugar incorrecto?

    1. Veamos el contexto histórico: opresión, miedo y silencio espiritual. Para entender Jueces 6:11 debemos situarnos en el ciclo teológico del libro de Jueces: pecado → opresión → clamor → liberación → recaída.

    Israel se encuentra bajo la opresión de Madián durante siete años (Jueces 6:1). El texto hebreo describe una devastación total: saqueo económico, inseguridad alimentaria, pérdida de dignidad nacional. La opresión no es solo militar, sino existencial. Israel ha perdido la memoria de quién es y quién es su Dios. Una trágica realidad!

    2. Esta atmósfera prepara el escenario para la aparición del Ángel de YHWH. Jueces 6:11 – El llamado y el lugar que no encajan.

    “Y vino el Ángel de YHWH y se sentó debajo de la encina que está en Ofra… y Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas.” Observación exegética clave. Gedeón no está en un trillo (era), sino en un lagar, aquí vemos la primera paradoja. En hebreo, gat (גַּת) es un lugar para uvas, no para trigo. Esto pudiera indicar miedo, improvisación y clandestinidad. Sin embargo, en el versículo 12 ocurre otra incongruencia: “Y el Ángel de YHWH se le apareció y le dijo: יְהוָה עִמְּךָ גִּבּוֹר הֶחָיִל YHWH está contigo, valiente guerrero.” Podemos suponer que esta afirmación se refiere no a lo que Gedeón es sino lo que será en el futuro.  

    Una exégesis de las palabras clave (hebreo) serían:
2.1. גִּבּוֹר (gibbór) – “valiente / héroe”. No significa solo “fuerte”, sino: guerrero probado, hombre de hazañas públicas, figura de liderazgo reconocida, Gedeón no cumple ninguno de estos criterios.

2.2. הֶחָיִל (hejayil) – “de valor, fuerza, capacidad”
Jayil puede referirse a: fuerza militar, riqueza, carácter, influencia social. Es la misma palabra usada en Proverbios 31:10 (“mujer virtuosa”). Dios ve en Gedeón capacidad latente, no desempeño actual.

    3. La incongruencia como método divino. Aquí surge el punto teológico central: Dios no llama según la fotografía del presente, sino según el diseño futuro. Si sientes el llamado divino nunca dudes de lo que El puede hacer en tu vida futura. Esto no es un caso aislado. La Biblia está llena de este patrón:
🔹 Abram → Abraham. “Padre de multitudes” (Génesis 17:5), cuando aún no tenía hijos.
🔹 Jacob → Israel. “El que lucha con Dios” (Génesis 32:28), después de una vida de engaño.
🔹 Simón → Pedro. “Roca” (Πέτρος), aunque era inestable (Mateo 16:18).
    En todos los casos, el nombre precede al carácter.

    4. La respuesta humana: objeciones legítimas. Gedeón responde con una pregunta teológicamente honesta: “Ah, señor mío, si YHWH está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto?” (Jueces 6:13). Esta pregunta revela algo importante: La fe bíblica no niega la realidad, dialoga con ella. Gedeón no niega a Dios; cuestiona la aparente desconexión entre promesa y experiencia actual.

    De todo lo anterior podemos sacar algunas lecciones prácticas: 
  • Dios no espera coherencia para llamar. Dios llama en medio del miedo, no después de vencerlo.
  • La obediencia no nace de la seguridad personal, sino de la confianza exclusiva en Dios. 
  • Tu identidad precede a tu desempeño. El Reino de Dios funciona al revés del mérito humano. Primero identidad, luego misión.
  • Dios no es indiferente al sufrimiento. El llamado de Gedeón ocurre dentro de la crisis, no fuera de ella.
    En conclusión: la incongruencia que revela gracia Jueces 6:11 no es una contradicción bíblica; es una revelación teológica. Dios llama lo que aún no es, para que llegue a ser lo que El quiere que sea.

    La verdadera incongruencia no está en Dios, sino en nuestra forma limitada de leer la realidad. Cuando Dios dice “valiente” a un hombre escondido, no está negando el miedo, está anunciando redención. Y quizás, como Gedeón, el llamado más profundo que escuchamos hoy no es el que describe lo que somos, sino el que revela en quién podemos convertirnos.

    La Biblia no es incongruente; somos nosotros quienes a veces leemos con categorías demasiado pequeñas. Y como diría el autor, la pregunta no es si estas paradojas son verdaderas (que lo son), sino si explican mejor la realidad que vivimos. ¿Te identificas con algunas de ellas? 

Continua el tema aquí: 

nº 2, Muerte y nacimiento (Ecl 7:1), "Paradojas" bíblicas que revelan lecciones.

(haz clic sobre el título para leer).

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