viernes, 2 de enero de 2026

¿Cuántos “Años Nuevos” tiene Israel? Una mirada bíblica.txt, no. 140.

    Cuando hablamos de “Año Nuevo”, solemos pensar en una sola fecha. Pero al abrir el Antiguo Testamento descubrimos que Israel no tenía un único comienzo de año, sino varias formas de marcar los ciclos del tiempo. Esto no es confusión, sino pedagogía divina práctica: Dios ordena el tiempo para formar y guiar a su pueblo. Veamos los textos clave.

1. El Año Religioso: Nisan — El mes de la redención. La declaración más clara está en Éxodo 12:1–2: “Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año.” Este mandato fue dado en el contexto de la Pascua. Dios estaba liberando a Israel de Egipto, y reestructura el calendario alrededor y al inicio de la redención.

    El mes llamado Abib/Nisán (marzo–abril) se convierte en el punto cero espiritual del pueblo. Desde aquí se cuentan las fiestas (Levítico 23).

    La enseñanza es profunda, para el pueblo de Dios, la historia comienza con la salvación. No podemos vivir una vida cristiana de victoria si no recordamos de donde nos ha sacado el Señor. Antes de conocerle éramos esclavos del pecado hasta que Cristo nos libertó. Romanos 5: 6 -10.

2. El Año Civil o Agrícola: Tishri — El ciclo de la creación y la tierra. Más adelante encontramos otras referencias. En Levítico 23:23-25 y Números 29:1, el Señor instituye la Fiesta de las Trompetas el primer día del séptimo mes (Tishri — septiembre-octubre). Aunque el texto no dice explícitamente “Año Nuevo”, en el Antiguo Testamento este mes organiza el ritmo agrícola, social y nacional. Por ejemplo: La Fiesta de la Cosecha (Sukkot) marca el cierre del año agrícola (Éxodo 23:16; 34:22).

    En Ezequiel 40:1 el profeta habla del “principio del año (rosh hashshaná)” lo cual está vinculado al ciclo nacional. Más tarde, en tiempos rabínicos, Tishri llegó a ser reconocido como el Año Nuevo civil (Rosh Hashaná), asociado con la creación. Así, Nisán marca el año religioso; Tishri el civil-agrícola.

3. Otros conteos prácticos en la Biblia.  Aunque el Antiguo Testamento no usa la expresión “cuatro años nuevos”, sí muestra múltiples formas de contar años según su propósito:

  • Reyes: los años de reinado solían contarse desde Nisán (ver 2 Reyes y Crónicas en su forma de datación).
  • Jubileo y reposo de la tierra: se cuentan por ciclos sabáticos vinculados a Tishri (Levítico 25).

    Es decir: no hay contradicción, sino diferentes relojes para distintas vocaciones del pueblo. Entonces… ¿Cuántos “Años Nuevos” tiene Israel? Bíblicamente podemos afirmar al menos dos grandes comienzos del año: Nisán — Año religioso (Éxodo 12:1–2). El calendario se centra en la redención. Tishri — Año civil/agrícola (Levítico 23:23-25; Éxodo 23:16). Marca los ciclos de la creación y la vida en comunidad.

    Y en la tradición judía posterior (Mishná), estos principios se desarrollaron hasta hablar de cuatro “años nuevos” según distintos propósitos (reyes, agricultura, diezmos, árboles). Pero la base está ya en la Escritura: Dios estructura el tiempo con intención teológica.

    Ahora aquí aparece una hermosa verdad: para Israel el tiempo no es neutral — es sacramento pedagógico. Nisán proclama: “Tu historia empieza con gracia.” Tishri proclama: “Tu vida diaria pertenece a Dios.” El calendario mismo predica el evangelio en miniatura: Dios redime, sostiene, perdona, renueva y gobierna.

    Aplicaciones prácticas para los creyentes:

  • Cristo es nuestro verdadero comienzo. Así como Israel empezaba el año con Pascua, nuestro calendario espiritual comienza en la cruz, con nuestra redención eterna. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es” (2 Co 5:17). Cada día es Año Nuevo en Cristo. No vivimos desde nuestras culpas, sino desde su gracia salvadora.
  • Nuestra vida diaria también es adoración. Tishri nos recuerda que Dios no sólo está en lo espiritual, sino en: el trabajo, el descanso, la economía, los ritmos familiares. No hay “zonas neutras”. La vida ordinaria es terreno santo.
  • Dios ordena el tiempo para nuestro bien. Israel no improvisaba. Había fiestas, reposo, memoria, gratitud. En nuestro mundo acelerado, esto nos invita a: marcar tiempos de adoración, cultivar el descanso, recordar la fidelidad de Dios, celebrar comunitariamente. No debemos ser esclavos del reloj; somos administradores del tiempo de Dios.
  • Siempre es posible empezar de nuevo. Al tener varios “comienzos”, Israel aprendía que Dios concede múltiples oportunidades de renovación. En Cristo: puedes volver hoy, puedes recomenzar, puedes ordenar tu vida bajo su gracia.

    En conclusión, el pueblo de Israel tenía más de un “Año Nuevo”, porque Dios les enseñaba a ver su vida desde distintos ángulos de su gracia: redención y creación, culto y trabajo, perdón y responsabilidad. Que también nosotros aprendamos a contar nuestros días (Salmo 90:12), no sólo por calendario, sino a la luz del Dios que hizo nuevas todas las cosas en Cristo.

Esta sección tiene como meta, presentar información oportuna, interesante y hasta curiosa para el
 conocimiento sobre Dios y tu futuro eterno. 

                      

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