“Nada nos podrá separar”: La seguridad eterna de la salvación en Cristo.
Una pregunta que inquieta el corazón. Pocas preguntas han inquietado tanto al creyente sincero como esta: ¿Puedo perder mi salvación?
Esta inquietud no nace necesariamente de rebeldía, sino muchas veces de un deseo honesto de perseverar fielmente. Sin embargo, cuando la seguridad de la salvación se convierte en una incertidumbre constante, la fe se transforma en ansiedad y la gracia en una carga.
Es precisamente en este punto donde el apóstol Pablo, bajo inspiración divina, eleva nuestra mirada con una de las declaraciones más sólidas y esperanzadoras de toda la Escritura:
“Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”(Romanos 8:39)
A partir de este texto, exploraremos la seguridad eterna de la salvación, desmontando bíblicamente la idea de que esta puede perderse, y aplicando estas verdades tanto a creyentes como a no creyentes.
1. El contexto de Romanos 8: la cima de la teología paulina.
Antes de analizar Romanos 8:39, debemos entender su contexto. Romanos 8 es el clímax de una sección que comienza en Romanos 5, donde Pablo desarrolla los beneficios irrevocables de la justificación por la fe.
Pablo no está escribiendo poesía emocional, sino argumentación teológica cuidadosamente estructurada por medio de inspiración divina. Cada afirmación está anclada en la obra objetiva de Cristo, no en el desempeño subjetivo del creyente. La palabra clave: ἀγάπη (agápē) – “amor”.
2. “Estoy seguro”: la certeza apostólica. Pablo comienza diciendo: “estoy seguro”. Palabra clave: πέπεισμαι (pepeismai) – “estar plenamente convencido”. Este verbo está en perfecto pasivo, indicando una convicción establecida en el pasado con efectos permanentes. Pablo no dice “espero” o “supongo”, sino “estoy firmemente convencido”. Este mismo verbo aparece en Romanos 8:38 y 2 Timoteo 1:12:
“porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro de que es poderoso para guardar mi depósito hasta aquel día.”
3. Nada creado puede separarnos: una lista exhaustiva. Pablo presenta una lista que abarca todas las dimensiones de la existencia: tiempo, espacio, poder espiritual y realidad material. Frase clave: “ni ninguna otra cosa creada”. Aquí Pablo cierra cualquier posible excepción.
Esto armoniza con algunas otras Escrituras: Juan 10:28–29, “nadie las arrebatará de mi mano”. Filipenses 1:6, “el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará”. Efesios 1:13–14, “sellados con el Espíritu Santo… las arras de nuestra herencia”. Tus caídas no sorprenden a Dios ni anulan Su propósito eterno. La salvación cristiana no es frágil ni provisional, sino segura y eterna. En ninguna manera debemos abusar de este beneficio para ser libertinos en esta gracia. (Romanos 6:1-2). (*).

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