miércoles, 11 de febrero de 2026

¿Dónde encontrar consuelo? La tienda vacía de Isaac. Gen. 24:67.txt, no. 159.

 

Gen. 24:67  Y la trajo Isaac a la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca por mujer, y la amó; y se consoló Isaac después de la muerte de su madre. 

¿Alguna vez has sentido que una pérdida te dejó con una tienda vacía dentro del alma?

    Imaginemos la escena. Isaac, el hijo del milagro, el niño que corrió por esos valles cuando Abraham era casi tan viejo como las montañas, ahora ronda los cuarenta años. Su madre Sara ha muerto. No se trata de una pérdida reciente; el texto hebreo sugiere que pasó un tiempo considerable. Isaac no ha superado el duelo. Sigue habitando en el Neguev, cerca del pozo de “Lajay Roi” —“El Viviente que me ve”—, pero la tienda de Sara permanece cerrada. Vacía.

    Entonces llega Rebeca. Y el criado cuenta “todo lo que había hecho”. Esa palabra hebrea, kol, no escatima detalles: el pacto, la oración, la señal, la provisión. Isaac escucha la historia de la fidelidad de Dios. Luego conduce a Rebeca a la tienda de su madre, la toma por esposa, la ama,  —“y fue consolado” .

    Pero demos un paso atrás. El verbo hebreo nacham es profundo. No es un simple “sentirse mejor”. Lleva la idea de “respirar profundamente”, de soltar el aire que has estado conteniendo desde que el dolor te apretó el pecho. Implica un cambio de disposición interior, un “volver a alentarse”. Para un hijo que perdió a la madre que lo protegió, que lo amamantó, que lo defendió ante Ismael, este consuelo no llegó con el tiempo; llegó con una persona y con una historia.

    Aquí hay una lección radical: El consuelo bíblico no es la ausencia de dolor, sino la presencia de un amor nuevo que no borra el anterior, pero lo integra en un propósito más grande.

    La tienda de Sara: Honrar la memoria sin quedarse en el cementerio.

   Observa el gesto de Isaac. No entierra a su madre dos veces. No construye un mausoleo. Él lleva a Rebeca a la tienda de Sara. Esa tienda había sido el lugar del pacto. Allí Sara había reído, había creído, había dudado, había perseverado. Isaac no necesita borrar el pasado para amar el presente. El amor por su madre no compite con el amor por su esposa; el consuelo verdadero no exige amnesia, sino gratitud.

    ¿Cuántos creyentes creemos erróneamente que consolarnos es “dejar atrás” lo que amamos? La Escritura no dice que Isaac dejó de llorar a Sara. Dice que amó a Rebeca y fue consolado. El consuelo vino por canalizar su capacidad de amar hacia un nuevo horizonte.

    Si has perdido a un ser amado, no te pongas la fecha de caducidad del duelo. El consuelo no es traicionar la memoria; es permitir que Dios vuelva a plantar tu tienda en tierra fértil.

    Isaac había vuelto al pozo de Lajay Roi. Ese pozo llevaba el nombre que Agar le puso, porque allí Dios la vio y ella dijo: “¿Acaso no he visto aquí al que me ve?”  Dios  nos ve y esa es la base de todo consuelo.

    Isaac necesitaba saber que el Dios que vio a la esclava desechada también lo veía a él, heredero de la promesa, varón de cuarenta años aún soltero, aún herido por la muerte de su madre. Y Dios no solo lo vio; le envió a Rebeca para su consolación.  Y hoy, así como a Isaac Dios también te ve y te enviará el consuelo que necesitas.

    Tu tienda quizá está vacía. Hay una silla que ya nadie ocupa en la mesa. Un nombre que no pronuncias porque te quiebra. Un llamado que no entendiste. Pero el mismo Dios que le abrió los ojos a Agar, que le dio un pozo en el desierto, que le dio un sueño a Jacob, que le dio un hijo del consuelo a la iglesia primitiva, que le dio a Rebeca a Isaac, te dice hoy: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28) .

    No es un descanso de la memoria. Es un descanso en la misión. Isaac descansó cuando abrazó el futuro que Dios tenía para él. Tú descansarás cuando, en medio del dolor, tomes la mano de Cristo y le permitas conducirte a la tienda que Él ha preparado para ti.

    Porque el Dios de toda consolación no cierra las tiendas vacías; las llena de una nueva esperanza. Amén.

Esta sección tiene como meta, presentar información oportuna, interesante y hasta curiosa para el
 conocimiento sobre Dios y tu futuro eterno. 

                      

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