jueves, 15 de enero de 2026

“Lo que Dios ha limpiado...": Cuando mi certeza se convierte en tropiezo (1ra. parte). Hech 10:15, 16; 11:9. txt no. 149.


“Lo que Dios ha limpiado: cuando la verdad se usa como un arma para excluir a los demás”.

(Una reflexión a partir de Hechos 10:15-16 y 11:9 sobre la unidad, la verdad y la soberanía de Dios).

    Uno de los mayores peligros del cristianismo contemporáneo no es la pérdida de la verdad, sino la apropiación exclusiva de ella. Muchos grupos cristianos confiesan a Cristo, afirman la autoridad de la Escritura, pero al mismo tiempo descalifican, sospechan o menosprecian a otros creyentes que no pertenecen a su tradición, denominación o énfasis teológico.

    El cristianismo histórico afirma algo radical: la verdad existe, es objetiva y ha sido revelada por Dios. Sin embargo, uno de los problemas más persistentes dentro del mundo evangélico es que muchos grupos confunden la afirmación de la verdad con una posesión enfermiza y exclusiva.

    Paradójicamente, esta actitud no es nueva. En el libro de los Hechos encontramos a la iglesia primitiva enfrentándose a una crisis similar: ¿Quiénes son verdaderamente aceptados por Dios? La respuesta divina, revelada a Pedro, resuena con fuerza hoy: “Lo que Dios limpió, no lo llames tú común” (Hechos 10:15, 16; 11:9).

    Este pasaje no solo redefine las categorías de pureza ritual, sino que derriba los muros del exclusivismo espiritual. El contexto de Hechos 10–11 manifiesta una crisis teológica, no solo cultural. Pedro no estaba luchando simplemente con prejuicios étnicos, sino con una cosmovisión teológica profundamente arraigada. Para un judío piadoso, la distinción entre lo puro y lo impuro era una señal de fidelidad a Dios. “Lo que Dios limpió, no lo llames tú común” (Hch 10:15).

    Dios no le pide a Pedro que “reconsidere su opinión”, sino que someta su teología a la revelación divinaMuchos creyentes hoy no rechazan a otros cristianos por inmoralidad evidente, sino porque no encajan en su marco doctrinal secundario y personal. Hechos 10 nos confronta con una pregunta incómoda: ¿Estoy llamando “común” a lo que Dios ya ha recibido?  
Referencias bíblicas relacionadas: Romanos 14:3–4Efesios 2:14–16Tito 3:9 .

    La repetición divina: cuando Dios insiste, es porque resistimos. Hechos 11:9 repite exactamente la misma frase. En la Biblia, la repetición no es redundancia; es énfasis pedagógico“Lo que Dios limpió, no lo llames tú común” (Hch 11:9).

    Pedro necesitó escuchar esta frase tres veces (Hch 10:16). La resistencia no era intelectual, sino identitaria. Su sentido de “nosotros” y “ellos” estaba siendo redefinido por el Maestro (Jesús), en la mente del apóstol Pedro. La frase “Dios limpió” está en aoristo activo, esto indicando una acción completa y suficiente. No necesita corrección humana posterior ni añadidos personales. 

    Cuando una iglesia denominacional expresa por boca de alguno de sus miembros, frases tales como: "Aquí esta la iglesia verdadera"; "Los demás están incompletos"; "Nosotros si entendemos el evangelio"... está haciendo exactamente lo que Pedro hizo con Cornelio: añadir criterios humanos a la gracia soberana de Dios. Existen algunas referencias bíblicas que expresan que esta práctica no es nueva, ya existió en el pasado, veamos:  1 Corintios 1:10–13Gálatas 2:11–14Santiago 2:1. Continua...

   Para continuar este tema, Haz clic sobre el título:
 “Lo que Dios ha limpiado...": Cuando mi certeza se convierte en tropiezo. (2da. parte). Hech 10:15, 16; 11:9. 

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