2. “De gloria en gloria” — 2 Corintios 3:18. “Por tanto, nosotros todos… somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.”, la palabra griega, μεταμορφόω (metamorphóō) — “transformar”. De aquí viene “metamorfosis”. Que quiere decir un cambio profundo, interno y continuo. La transformación del creyente es por lo tanto:
✔ progresiva: 2 Corintios 3:18
“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.”
Esta frase “de gloria en gloria” muestra claramente que el cambio es progresivo y continuo.
✔ espiritual: Romanos 12:2
“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”
Aquí Pablo enseña que la transformación ocurre en la mente y el interior del creyente, es decir, espiritualmente.
✔ Y obra del Espíritu Santo: Gálatas 5:22–23
“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza...”
Este pasaje muestra que el carácter transformado del creyente es resultado directo de la obra del Espíritu Santo, no de esfuerzo humano únicamente. Del mismo modo encaja muy bien Filipenses 2:13 “Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.”
La palabra "gloria", δόξα (doxa). Originalmente significa: peso, valor, honor y presencia manifiesta de Dios. “De gloria en gloria” implica: incremento progresivo de la semejanza a Cristo.
Pablo contrasta: La gloria del Antiguo Pacto (Ley). Y la gloria superior del Nuevo Pacto (Evangelio). Moisés tenía una gloria que se desvanecía con el tiempo (Éxodo 34:29–35) pero la gloria en Cristo crece y va en aumento, no se apaga.
Aplicaciones prácticas para el creyente:
🔹 1. La transformación cristiana es inevitable. Donde el Espíritu actúa, hay crecimiento. No perfección instantánea, sino santo progreso real.
🔹 2. La contemplación precede a la transformación, “mirando a cara descubierta…” Crecer no comienza con hacer, sino con mirar a Cristo. Hebreos 12:2: “puestos los ojos en Jesús…” Dedica tiempo real a contemplar a Cristo en la Palabra (Biblia).
🔹 3. La transformación es obra del Espíritu. No es auto-ayuda espiritual. Gálatas 5:22 — fruto del Espíritu.
Que nuestra oración sea que la obra transformadora del Espíritu de Dios continúe siendo efectiva en nosotros continuamente. Amén.
Continúa aquí:
La vida cristiana como transformación constante: Sal 84:7, de "Poder en Poder". txt, (1ra. parte)
La vida cristiana como transformación constante: 2Cor 4:16, de "día en día". txt, (3ra. parte).

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