martes, 13 de enero de 2026

Jesucristo: "El sacrificio vivo que abre el camino a Dios”. Heb 10:19, (2da. parte).txt no. 145.

 


    2. Jesucristo: El sacrificio vivo que abre el camino hacia Dios por su resurrección: Hebreos 10:19–22

    Hebreos presenta a Cristo como el cumplimiento definitivo del sistema sacrificial. Lo que Isaac anticipó simbólicamente, Cristo lo realizó de forma tangible e históricamente. El ofrecimiento de Cristo en la cruz se convierte en un sacrificio vivo por medio de su resurrección. Jesús murió al ofrecerse en la cruz, pero venció la muerte al tercer día. Y ese acto sobrenatural transforma su entrega en una ofrenda viva a Dios.

    Exégesis de palabras clave:

  • “Camino nuevo y vivo” – ὁδὸν πρόσφατον καὶ ζῶσαν (hodón prósphaton kai zōsan), Prósphatos: literalmente “recién abierto”, algo que aún huele a sacrificio reciente. Eso nos refleja la vigencia del sacrificio de Cristo, aunque pasen los años no pierde su eficacia y frescura. Zōsan: vivo, activo, eficaz.
  • “Por su carne” – σαρκός (sarkós). No solo cuerpo físico, sino la totalidad de su encarnación obediente.
  • “Sacrificio” – θυσία (thysía). Una ofrenda voluntaria, no una víctima pasiva.

    Jesús no es solo el sacrificio; Él es también el sacerdote y el altar. Su sacrificio no se repite porque fue plenamente suficiente (Heb 10:14). A diferencia de Isaac, Cristo sí muere, pero su muerte no es el final: es el acceso a la vida por medio de su resurrección. Por eso su sacrificio es vivo!

    Aplicación pastoral:

  • No nos acercamos a Dios por méritos, sino por un camino abierto por gracia. Efesios 2:8–9: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”
  • La cruz no es símbolo de derrota, sino de amor racional y sacrificial: 1 Corintios 1:18: “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan… es poder de Dios.”
  • Si Cristo se entregó completamente, nuestra respuesta no puede ser parcial. 2 Corintios 5:14–15: “El amor de Cristo nos constriñe… para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.”

    El relato de la muerte y resurrección de Jesús nos enseña que Dios no quiere nuestra muerteEl evangelio no termina en el altar ni en la cruz, sino que continua en una vida que dice cada día:  “Señor, aquí estoy. No como sacrificio muerto, sino como sacrificio vivo”.

Continua el tema aquí:

Isaac: “su ofrecimiento como sacrificio vivo” Gen 22, (1ra. parte).

(haz clic sobre el título para leer).

Esta sección tiene como meta, presentar información oportuna, interesante y hasta curiosa para el
 conocimiento sobre Dios y tu futuro eterno. 

                      

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