3ra. Paradoja: la vida solo se conserva plenamente cuando deja de ser un ídolo. Salvar lleva a perder; perder lleva a hallar. Es un choque frontal contra el instinto de supervivencia.
A primera vista, esta afirmación parece contradictoria. ¿Cómo puede alguien ganar perdiendo y perder ganando? Sin embargo, esta tensión no es un error retórico, sino una paradoja bíblica intencional, diseñada para revelar una verdad más profunda sobre la vida, la identidad y el discipulado.
A partir de este texto, exploraremos cómo la Biblia utiliza paradojas para despertar la fe, examinando el contexto, el lenguaje original y otras paradojas afines en toda la Escritura, buscando lecciones prácticas para el creyente de hoy.
Pedro, representante del pensamiento humano bien intencionado pero mal orientado, rechaza esta idea. Jesús responde con una corrección severa y, acto seguido, redefine lo que significa seguirle: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame” (v.24).
Así, Mateo 16:25 no es un proverbio abstracto, sino una explicación del discipulado cristiano a la sombra de la cruz. No se trata de auto-desprecio, sino de una reorientación radical del centro de la vida.
- Quien absolutiza su autonomía termina perdiendo su verdadera identidad; Romanos 1:21–22 “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios…profesando ser sabios, se hicieron necios.” La pérdida de identidad espiritual es consecuencia de rechazar la dependencia del Creador.
- Quien entrega su vida a Cristo, la descubre en plenitud. Gálatas 2:20 “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí…”. La verdadera identidad surge de la unión con Cristo.
Aquí la fe cristiana se distingue de cualquier moralismo: No se trata de perder para ser mejores personas. Sino de darle el control a Dios para ganar a Cristo. Como diría Pablo: “Y ciertamente, estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús” (Fil 3:8).
Perder la vida por Cristo no es aniquilación, sino liberación. Es descubrir que la vida no se conserva aferrándose a ella, sino entregándola en confianza al Dios que la dio.
Y ahí, en ese acto de fe aparentemente ilógico, el creyente halla lo que siempre buscó: la vida verdadera en Cristo.
Continua el tema aquí:
nº 1, Lagar y era (Jue 6:11). "Paradojas" bíblicas que revelan lecciones:
nº 2, Muerte y nacimiento (Ecl 7:1), "Paradojas" bíblicas que revelan lecciones:
(haz clic sobre el título para leer).


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