viernes, 30 de enero de 2026

nº 3. Salvar y perder (Mat 16:25): "Paradojas" bíblicas que revelan una lección .txt no. 156.

    

3ra. Paradoja: la vida solo se conserva plenamente cuando deja de ser un ídolo. Salvar lleva a perder; perder lleva a hallar. Es un choque frontal contra el instinto de supervivencia.

    El cristianismo no comienza ofreciendo respuestas cómodas, sino preguntas que desarman nuestra lógica habitual. Una de las más desconcertantes aparece en labios de Jesús mismo: “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” (Mt 16:25).

    A primera vista, esta afirmación parece contradictoria. ¿Cómo puede alguien ganar perdiendo y perder ganando? Sin embargo, esta tensión no es un error retórico, sino una paradoja bíblica intencional, diseñada para revelar una verdad más profunda sobre la vida, la identidad y el discipulado.

    A partir de este texto, exploraremos cómo la Biblia utiliza paradojas para despertar la fe, examinando el contexto, el lenguaje original y otras paradojas afines en toda la Escritura, buscando lecciones prácticas para el creyente de hoy.

    1. El contexto inmediato: el camino hacia la cruz.  Para entender Mateo 16:25 debemos escuchar la frase en su escenario narrativo. Jesús acaba de hacer un anuncio decisivo: “Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén, y padecer… y ser muerto” (Mt 16:21).

    Pedro, representante del pensamiento humano bien intencionado pero mal orientado, rechaza esta idea. Jesús responde con una corrección severa y, acto seguido, redefine lo que significa seguirle: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame” (v.24). 

    Así, Mateo 16:25 no es un proverbio abstracto, sino una explicación del discipulado cristiano a la sombra de la cruz. No se trata de auto-desprecio, sino de una reorientación radical del centro de la vida.

    2. Exégesis clave: “vida” que se pierde y vida que se halla. El término central del versículo es la palabra griega ψυχή (psychē), traducida como “vida” o “alma”. ψυχή (psychē). En el griego del Nuevo Testamento no se refiere simplemente a la existencia biológica (eso sería bios), sino a: la identidad personal, el yo interior, la vida entendida como proyecto, propósito y sentido.  Jesús no dice: “el que pierda su existencia física”, sino el que renuncie a gobernar su vida desde sí mismo. Asimismo, el verbo “perder” es ἀπολέσει (apolesei), que implica arruinar, destruir, malograr. En contraste, “hallar” (εὑρήσει – heurēsei) sugiere descubrir algo que estaba oculto o perdido.

Así que la paradoja es clara:
  • Quien absolutiza su autonomía termina perdiendo su verdadera identidad; Romanos 1:21–22 “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios…profesando ser sabios, se hicieron necios.” La pérdida de identidad espiritual es consecuencia de rechazar la dependencia del Creador.
  • Quien entrega su vida a Cristo, la descubre en plenitud. Gálatas 2:20 “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí…”. La verdadera identidad surge de la unión con Cristo.

    3. La paradoja como método divino de revelación.  Dios no usa paradojas para confundir, sino para desenmascarar falsas seguridades. Jesús no suaviza el costo del discipulado, pero tampoco oculta su recompensa. Aquí encontramos una constante bíblica: la verdad de Dios suele ir en dirección opuesta al sentido común humano.

    4. Volviendo a Mateo 16:25: una invitación existencial.  Jesús no habla en abstracto. Él mismo vivió la paradoja que proclamó. Perdió su vida en la cruz y, al hacerlo, inauguró la vida eterna para muchos.

    Aquí la fe cristiana se distingue de cualquier moralismo: No se trata de perder para ser mejores personas. Sino de darle el control a Dios para ganar a Cristo. Como diría Pablo: “Y ciertamente, estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús” (Fil 3:8).

    En conclusión: Aquí encontramos la paradoja que redefine la vida.  La paradoja bíblica no es un juego intelectual, sino una puerta hacia la verdad. Mateo 16:25 nos confronta con una pregunta inevitable: ¿Qué estamos intentando salvar? ¿Y a qué costo?

    Perder la vida por Cristo no es aniquilación, sino liberación. Es descubrir que la vida no se conserva aferrándose a ella, sino entregándola en confianza al Dios que la dio.

    Y ahí, en ese acto de fe aparentemente ilógico, el creyente halla lo que siempre buscó: la vida verdadera en Cristo.

Continua el tema aquí:

nº 1, Lagar y era (Jue 6:11). "Paradojas" bíblicas que revelan lecciones:
nº 2, Muerte y nacimiento (Ecl 7:1), "Paradojas" bíblicas que revelan lecciones:
(haz clic sobre el título para leer).

Esta sección tiene como meta, presentar información oportuna, interesante y hasta curiosa para el
 conocimiento sobre Dios y tu futuro eterno. 

                      

 Si ha sido de provecho compártelo en tus redes sociales, para que otros también sean bendecidos.

síguenos en:
 instagram: serginho6767
facebook: maná diario
ivoox: maná diario

No hay comentarios:

Publicar un comentario