En el Nuevo Testamento la palabra “bautismo” no se limita únicamente al rito cristiano en agua. Aparece en varios sentidos, algunos literales y otros simbólicos. Si abordamos el tema con el rigor bíblico y la claridad intelectual —fe informada por la Escritura y por la razón—, podemos identificar varias clases de bautismo, cada una con un significado teológico distinto.
1) El bautismo de Juan (bautismo de arrepentimiento). Fue el bautismo preparatorio antes de la venida pública de Jesús (el Mesías). No confería salvación ni el Espíritu Santo; llamaba al pueblo de Israel a reconocer su pecado y esperar al Mesías.
Referencias: Mateo 3:4–6; Marcos 1:4; Lucas 3:3; Hechos 19:3–4.
Su mensaje era claro: "limpiar" la conciencia del pueblo de Israel, y no solo el cuerpo.
2) El bautismo en agua. Instituido por Jesús, es la señal visible de identificación con Él. No es un mero símbolo vacío, sino una confesión pública de fe e identificación con Cristo.
Referencias: Mateo 28:19; Hechos 2:38; Hechos 8:36–38; Romanos 6:3–4; Gálatas 3:27.
Representa muerte al pecado y nueva vida en Cristo.
3) El bautismo del Espíritu Santo. Es la obra interna por la cual el Espíritu incorpora al creyente al Cuerpo de Cristo. No es visible ni repetible; ocurre por iniciativa divina.
Referencias: Mateo 3:11; Hechos 1:5; Hechos 2:1–4; 1 Corintios 12:13.
Si el bautismo en agua es la señal externa, éste es la realidad interna.
4) El bautismo de Jesús (para cumplir toda justicia). Aunque Jesús no tenía pecado, se sometió al bautismo de Juan para identificarse con la humanidad caída y marcar el inicio de su ministerio público.
Referencias: Mateo 3:13–17; Marcos 1:9–11; Lucas 3:21–22.
Aquí se revela la Trinidad: el Hijo en el agua, el Espíritu descendiendo y la voz del Padre.
5) El bautismo de sufrimiento (o “copa”). Jesús usa “bautismo” de forma metafórica para referirse a su pasión y muerte. Implica ser “sumergido” en dolor y juicio.
Referencias: Marcos 10:38–39; Lucas 12:50.
No es un rito, sino una experiencia redentora única, aplicado solo a la persona de Jesucristo y a sus mártires.
6) El bautismo “por los muertos” (pasaje difícil). Pablo menciona esta práctica sin explicarla ni recomendarla, así que nos ceñiremos al contexto de lo que el apóstol esta escribiendo: Cuando se escribió esta carta, había una dura persecución contra quienes se identificaban públicamente con Cristo. Esta persecución era realmente implacable al momento del bautismo ya que eso era lo que representaba este acto público. Una identificación con Cristo de manera externa. A menudo sucedía que quienes proclamaban públicamente su fe en Cristo en las aguas del bautismo eran martirizados (muertos) poco después. Pero ¿impedía esto que otros fueran salvos y que otros tomaran su lugar en el bautismo? De ninguna manera. Parecía como que siempre surgían sustitutos para llenar los lugares de los que había sido muertos.
Mientras entraban en las aguas del bautismo, en un sentido muy real estaban siendo bautizados por, o en lugar de, los muertos. La expresión "los muertos" se refiere entonces aquí a aquellos que habían muerto como resultado de su valiente testimonio público acerca de Cristo por medio del acto del bautismo.
Referencia: 1 Corintios 15:29.
Es uno de los textos más debatidos del Nuevo Testamento.
Conclusión. Si resumimos, el Nuevo Testamento presenta al menos seis usos principales del término “bautismo”:
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Bautismo de Juan — preparación y arrepentimiento.
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Bautismo en agua cristiano — testimonio público.
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Bautismo del Espíritu Santo — incorporación a Cristo.
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Bautismo de Jesús — identificación y misión.
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Bautismo de sufrimiento — la cruz.
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Bautismo por los muertos — "en lugar de otro".
Sin embargo, desde la perspectiva doctrinal central del mensaje de Cristo, los dos fundamentales para la vida del creyente son:
- El bautismo del Espíritu (realidad espiritual).
- El bautismo en agua (confesión visible).
Tal y como dice Efesios 4:5: “un Señor, una fe, un bautismo”. ¿Y tu ya estas bautizado?
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