martes, 31 de marzo de 2015

Las horas del ministerio de Cristo en el evangelio de Juan.txt


Sta Cruz , 05/04/2015. Tenerife España

              





 

 



   


    
    Es interesante la descripción detallada que el evangelista amado del Maestro hace del ministerio de Jesús, no es el evangelio más extenso, por el contrario condensa en un corto período de tiempo las vivencias del Señor. En solo veintiún  capítulos logra reflejar toda la deidad del Mesías ungido. Y uno de esos detalles resaltantes lo encontramos en la descripción cronológica que hace en relación a las horas del ministerio del Señor. Pasemos a detallar en orden de aparición cada una de ellas.

o    La hora del inicio de su ministerio: Jn_2:4 Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora. La hora del inicio de su ministerio no estaba condicionada por ningún capricho humano, todo estaba controlado por la poderosa mano del bendito Creador.

o    La hora de su humanidad: Jn_4:6 Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta. Aquí encontramos la perfecta humanidad de Jesús, a las tres de la tarde en pleno sol junto a un pozo, el evangelista nos lo presenta cansado del camino y sediento de beber un poco de agua. El mismo que dijo “Si alguno tiene sed venga a mí y beba”, se nos presenta como necesitado de beber, reflejando hasta que nivel descendió para llegar hasta nosotros para rescatarnos.

o    La hora de la genuina adoración: Jn_4:21 Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. 23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. El Señor del día de reposo, el que venía a cumplir la ley en su totalidad y el que es digno de toda adoración, venía a instituir una nueva forma de adoración. En cualquier parte podemos alabar y bendecir el nombre de nuestro Dios.

o    La hora de la verdadera resurrección: Jn_5:25 De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. Solo los que escuchan la poderosa voz del Hijo de Dios recibirán en sí mismos los efectos vivificadores que esta acción conlleva. El que dijo “Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí, aunque este muerto vivirá” puede hacer esto. Escucha su poderosa voz para que disfrutes de la genuina vida en Cristo.

o    La hora del absoluto control: Jn_7:30 Entonces procuraban prenderle; pero ninguno le echó mano, porque aún no había llegado su hora. Jn_8:20 Estas palabras habló Jesús en el lugar de las ofrendas, enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora. El Señor demostró claramente que en todo tiempo mantuvo el pleno y absoluto control de la situación en relación a su aprensión, No fue el poderío del Imperio Romano lo que le apresó ni las influencias de los religiosos malvados de su época, fue su amor por nosotros lo que le llevo a entregarse a morir, Él se entregó voluntariamente cuando quiso hacerlo porque nos amó.

o    La hora de su glorificación: Jn_12:23 Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado. Jn_17:1 Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; Jn_12:28 Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez. La muerte de Cristo no solo sirvió para que el  fuese nuestro sustituto en la cruz vergonzosa sino que además el Padre era glorificado en el Hijo al quedar la justicia Divina reivindicada en su muerte, Cristo pago el precio de la demanda de la justicia de Dios y eso glorificaba al Padre por la obra del Hijo.

o    La hora de la turbación: Jn_12:27 Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora. No era para menos que este sentimiento de turbación llegara hasta el alma de nuestro Señor, Pablo dice en 2Co_5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. Fue la horrible experiencia de nuestros pecados lo que le hizo sufrir esta terrible experiencia. Nótese que dice le hizo pecado, no dice pecador.

o    La hora de la presciencia: Jn_13:1 Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Como ya lo hemos visto su omnisciencia queda reflejada en este pasaje, Él fue hombre con limitaciones pero al mismo tiempo nunca dejo de ser Dios, solo Dios podría tener el previo conocimiento de los acontecimientos que se avecinaban, solo el Dios hecho hombre podía ser el elegido para llevar el pecado de toda la humanidad.

o    La hora del escarnio: Jn_19:14 Era la preparación de la pascua, y como la hora sexta. Entonces dijo a los judíos: ¡He aquí vuestro Rey! Cristo no solo sufrió la experiencia de tener contacto con todos nuestros pecados un sufrimiento intangible al ojo humano, sino que además experimentó el escarnio público y la vergüenza que significaba sufrir el castigo de la crucifixión. La expresión he aquí vuestro Rey  era una clara burla a lo que el mismo Jesús le dijo a Pilatos, “mi reino no es de este mundo”. Los judíos le rechazaron como su Rey, “no tenemos más rey que Cesar” dijeron. Así que era una clara manifestación de burla y rechazo. Corroborando asi lo dicho por el evangelista en  Jn_1:11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

Cada hora descrita en este precioso evangelio nos demuestra una vez más que nada en la vida de nuestro Salvador fue producto del azar, como tampoco el hecho de que tú ahora hayas leído estas líneas, Dios quiere que tengas un encuentro personal con Cristo como tú Salvador y si ya lo has hecho que tengas más intimidad con su bendita persona, permítele obrar en tu vida para que cada hora de ella sea la mejor experiencia que jamás hayas tenido. 

                                                (haz clic sobre el título para leer)

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sábado, 21 de marzo de 2015

Fruto Progresivo: fruto, más fruto y mucho fruto. txt, mp3


Lectura: Juan 15:1-8.

En el pasaje arriba descrito, encontramos una vez más lo que yo he llamado una “progresión literaria”, frase tomada de las populares progresiones aritméticas que pueden ir en orden ascendente o decreciente numéricamente hablando, solo que en nuestro caso este principio se cumple en el orden de algunas palabras. Anteriormente vimos como Pablo nos muestra una progresión fatídica descrita en la carta a los Romanos capítulo cinco, en donde se nos muestra el estado que llevábamos antes de conocer a Dios y que actualmente es el estado que lleva la humanidad. Partiendo de la condición de “débiles”, imposibilitados de valernos por nosotros mismos espiritualmente hablando; seguidamente pasando por ser “pecadores” habiendo errado el blanco marcado por Dios y finalmente llegando a la condición de “enemigos”, contrarios a los planes y propósitos establecidos por el creador. Seguidamente el apóstol muestra la solución a este estado tan decadente y precario revelando como por la muerte de Cristo cada uno de estos estados han sido subsanados elevando esta condición contraria a una progresión más alentadora; Pasando de débiles a fortalecidos en Cristo, pecadores a amados de Dios y de enemigos a amigos de Jesús. Por su puesto que esta transformación solo es posible cuando el nuevo nacimiento se opera en nuestras vidas, tal y como lo hizo Nicodemo en  el evangelio de Juan capítulo tres.  
La analogía que presenta el Señor en este capítulo  en relación al fruto no es nueva en las escrituras, solo en el Antiguo Testamento  la encontramos mencionada unas 107 veces, seguida por el Nuevo Testamento con 77 apariciones relacionadas con este tema, dentro de las epístolas la hallamos mencionadas al menos en 24 de ellas. Así que es un tema al que debemos prestar atención ya que Dios lo hace en su palabra.
Como en toda analogía encontramos personajes representados en ella, la primera a la que se hace referencia es a la “vid” y claramente se refleja de quién se está hablando, esta figura es el Señor él mismo dijo “yo soy la vid verdadera” en dos ocasiones lo destaca, esta mención es única en los evangelios y se la vincula con la serie de “yo soy” que el evangelista Juan viene narrando a lo largo de su evangelio, como segundo personaje encontramos al labrador y así como al primero se deja claro a quién se refiere, el mismo Señor dice “mi padre es el labrador”, ahora esta mención no es la primera vez que se usa, ya en el Antiguo Testamento la encontramos (Salmo 80:8,14; Isaías 5:1,7; Ezequiel 19:10ss); pero cuando le toca el turno a las ramas o pámpanos la cosa no esta tan clara como en los dos personajes anteriores, y es que encontramos dos clases de ramas (verso 2), allí se describe las ramas que no llevan fruto y las que si lo hacen, si analizamos el contexto de esta narrativa nos damos cuenta que el Señor está hablando a sus discípulos entre los que se encontraba Judas, una rama que había pasado más de tres años aparentemente pegada a la vid pero sin haber dado fruto agradable a Dios, este fue una rama que fue cortada, se secó y fue arrojada en el fuego de la condenación. Así que el mensaje del Señor es claro, aparentar ser un creyente pegado a Cristo no es suficiente, asistir a la iglesia regularmente, ser testigo de las maravillas de Dios y profesar ser discípulo de Jesús no nos garantiza la salvación de nuestras almas, Judas hizo todas estas cosas y se perdió, este ejemplo debería hacernos reflexionar. Pero también hay ramas genuinas pegadas y unidas al tallo principal las cuales se nutren de la sabia y que produce en ellos buen fruto para el labrador. El Señor dijo que el árbol bueno da frutos buenos y que el árbol malo frutos malos (Mt 7:17-18); También hizo referencia que la forma de identificar un árbol era por el tipo de fruto que este producía (Mt 12:33).
Ahora bien sabiendo que clase de ramas somos y que clase de relación tenemos con la vid que es Cristo, ¿Cómo podemos identificar los frutos que debemos producir? ¿Qué es fruto desde el punto de vista de las escrituras? Seguidamente paso a detallar algunas figuras usadas para definir este asunto.
¿Qué es fruto?
a.-  Fruto es: Las virtudes de la vida Cristiana, Gal 5:22-23 “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley”.

Manifestar todas estas virtudes en nuestra vida es reflejar las virtudes de los que fue la vida de Cristo en nosotros, no por nuestro esfuerzo personal, alguno podría pensar que es necesario trabajar todos y cada uno de estos frutos en nosotros cada día e instante de nuestra vida, pero eso no es lo que nos dice el Señor en este capítulo 15 de Juan, aquí solo se nos da dos requisitos para que esto sea posible “permaneced en mí y mis palabras permanezcan en vosotros”. Cuando desarrollemos una intimidad con Cristo y  un ejercicio permanente con su bendita palabra, todos y cada uno de estos frutos se harán presente en nuestras vidas.
b.-  Fruto es: Confesión de alabanza, Heb 13:15 “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre”.

      Cuando alabamos y confesamos delante de Él nuestra gratitud estamos dándole fruto, cuando le adoramos y oramos a su persona, eso es el “fruto de labios” al que se refiere el escritor en esta cita.
c.-  Fruto es: Ofrendas prácticas, Fil 4:17 “No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta”. Rom 15:28 “Así que, cuando haya concluido esto, y les haya entregado este fruto, pasaré entre vosotros rumbo a España”.

        El apóstol Pablo relaciona las ofrendas recibidas por los hermanos de Filipos como un fruto que abunda en favor de la cuenta de ellos, como una especie de haber en su contabilidad espiritual.
d.-  Fruto es: Comunicación que edifica a otros en el ejercicio de los dones espirituales, 1Cor 14:14 “Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto”.

        El apóstol viene tratando desde el capítulo doce de esta carta el tema del ejercicio de los dones espirituales y hace mención en este capítulo 14 que el orar en lenguas que nadie conoce ni entiende nos deja sin ningún fruto para Dios. No me sirve de nada llenarme de todo el conocimiento de Dios si eso que recibo no lo transmito a otros para que también sean bendecidos al igual que yo. Los dones espirituales son dados a los creyentes para edificación del pueblo de Dios, y solo cuando desarrollemos esos dones de esta manera estaremos realmente dando fruto para su gloria.
e.-  Fruto es: Almas convertidas para Cristo, Juan 4:35(b) “Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega”.

      Las almas que fueron llevadas al Señor por la palabra de la mujer samaritana, El las describe como un campo que está listo para la cosecha, en otras palabras un fruto maduro para su recolección. Así que cuando anunciamos el evangelio de Dios a las almas perdidas y necesitadas de Él,  estamos contribuyendo a la recolección de esos frutos maduros y agradables para Dios.

                Teniendo claro lo que significa llevar fruto para Dios ahora toca el turno a las condiciones necesarias para que ese fruto se produzca así que mencionaremos algunas que se encuentran en la palabra. Relacionaremos estas condiciones con una cadena y sus eslabones, siendo estos cada condición necesaria para dar fruto.

1.- Salvacón: Rom 10:17 “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”. No puede haber fruto digno para Dios si no hemos experimentado el nuevo nacimiento en nosotros, Judas no dio frutos porque no tenía la experiencia de la salvación en él. La clave para distinguir si alguien es del Señor es por sus frutos (Mt 12:33) “por sus frutos los conoceréis”. Podemos aparentar dar frutos buenos tal y como lo hicieron aquellos que le dirán al Señor en Mat 7:22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Estos eran ramas aparentemente fructíferas a la vista del ojo humano, pero no al ojo escudriñador del Padre labrador quienes al final los excluye de sí.
2.-  Limpieza: Jn 15:2 “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado”. La siguiente condición necesaria para dar fruto es la limpieza, el labrador corta aquellas ramas que sobran y roban la fuerza necesaria para dar fruto abundante para El. Esto podría relacionarse con todas aquellas cosas que sobran en nuestra vida, llámese carnalidad, vanidad material y aún muchas cosas legítimas que roban el primer lugar que Dios debe tener en nosotros. El labrador debe usar su tijera de podar para cortar lo que no es necesario y este sin duda es un proceso doloroso para la rama, al igual que para nosotros. De la misma manera que las ramas son sometidas al proceso de poda nosotros también pasamos por circunstancias dolorosas cuyo único objetivo es que llevemos fruto abundante para Dios, tal como se nos dice en Heb 12:11 “Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados”.
3.- Permanencia: Jn 15:7 “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros”. Así como es imposible que una rama lleve fruto sin su permanencia del tallo de la vid del mismo modo no podemos llevar fruto para Dios si no permanecemos en Cristo, ahora ¿Cómo puede ser esto posible? No es casual que se mencionen dos factores de permanencia: la permanencia con el Señor y con su palabra, la palabra de Dios nos testifica de la persona de Cristo así que creo que este es un llamado redundante a ejercitarnos en el estudio continuo y sistemático de la Biblia. Al leerla y meditarla diariamente nos nutrimos de la persona de Cristo,  en intimidad con su persona y si este ejercicio es continuo esto dará como resultado frutos abundantes para Dios.
                Es tan importante nuestra relación con la palabra de Dios que es el eslabón que une cada una de estas condiciones necesarias para dar fruto. Tanto la Salvación como la limpieza y la permanencia, pasan por estar en unión con el ejercicio de la lectura de la palabra.  Somos salvos por oír la palabra Rom 10:17, somos limpios por la palabra Jn 15:2 y finalmente debemos permanecer en la palabra para dar fruto Jn 15:7.

                En este proceso de dar fruto para Dios se presentan tres situaciones progresivas, situaciones que son ascendentes y particulares en relación a la palabra “fruto”, veamos cuales son.
a.-   FRUTO (Salvación): Jn 15:2(b), “y todo aquel que lleva fruto”, aquí el Señor está diferenciando la rama que lleva fruto de la que no lo hace y claramente está diferenciando los que no son salvos de los que sí lo son, si tomamos esto como base sugiero que esta palabra en singular se refiere en relación a la conversión de la persona. Ya lo dijo el Señor “haced frutos dignos de arrepentimiento” (Mt 3:8; Lc 3:8). Así que no es casual el uso de esta palabra fruto en singular, somos salvos una vez y para siempre. La experiencia del perdón de pecados no es continua y repetitiva en nuestras vidas, disfrutamos de ella una vez y para siempre tal y como lo leemos en Efe 1:13.

b.-  MÁS FRUTO (Santificación): Jn 15:2(c), “lo limpiará, para que lleve más fruto. Para que esta situación se dé es necesaria la limpieza que debemos experimentar y ella tiene como propósito diario hacernos todavía más fecundos. El que ha producido treinta seguramente podrá producir sesenta o incluso un centenar (Mt 13:23). Sin la santificación que Dios requiere de nosotros es imposible que nuestra productividad espiritual aumente, no podemos ser frondosos para el mundo sin que eso robe nuestra vitalidad para producir frutos dignos para Dios. Es por eso que el Padre debe podar estas cosas que sobran. Así que todos los que entran en contacto con la vid que es Cristo se comparan con ramas que están en El. Algunos producen frutos, otros no. La responsabilidad es totalmente individual.

c.-   MUCHO FRUTO (Fidelidad): Jn 15:5(b), “el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto”; Es notable que esta frase aparezca en dos ocasiones más aparte de esta y al revisarlas al detalle encontramos algunas características resultantes para poder llevar mucho fruto. Veamos cuales.
c.1  Sacrificio. Jn 12:24, “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto”. La mayor prueba de sacrificio la realizó Cristo en la cruz por nosotros así que si queremos llevar mucho fruto debemos estar conscientes de que será necesario limitar nuestros propios intereses ante los intereses de los demás.
c.2  Reciprocidad. Jn 15:5, “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto”; Cada una de las partes involucradas en este proceso de dar mucho fruto debe cumplir su parte para que esta tarea se cumpla. Por un lado la Sabia santa de Cristo como la vid verdadera estará siempre a nuestra disposición, para nutrirnos; Del mismo modo nosotros como las ramas debemos reiterar nuestro compromiso voluntario de permaneces adheridos al tallo para que recibamos de este lo necesario para producir mucho fruto. Del lado de Cristo este compromiso es inmutable, más del lado nuestro cabe la posibilidad de que no lo cumplamos, es por eso que debemos cuidar constantemente de cumplir con esta condición si queremos llevar mucho fruto para Dios.
c.3 Aprendizaje. Jn 15:8, “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos”. Es curioso que el llevar fruto se asocie con el discipulado, pero si pensamos que el aprendizaje continuo y constante a lo largo de nuestra vida, es y será uno de los responsables de que llevemos fruto. Un creyente descuidado y apático en el ejercicio de aprender más de su Señor difícilmente producirá resultados óptimos para Dios y este ejercicio a demás resultará para glorificar al Padre.


                Así que pensemos por un momento ¿en que situación nos encontramos en relación a esta escala progresiva de rendimiento para Dios? ¿Has dado fruto digo de arrepentimiento? Y si así es ¿te conformas tan solo con eso? Pudiendo rendir más fruto y mucho fruto para nuestro Viñador tenemos la encomiable tarea de que nuestro rendimiento sea el esperado por El. Tenemos todos los recursos a nuestra disposición, solo queda que nos pongamos manos a la obra. ¡Si se puede! con la ayuda de nuestro Dios.

Fruto progresivo (I) Sta. Cruz.
fruto progresivo (I) la Orotava
fruto progresivo (II) La Orotava
(haz clic aquí para escuchar o descargar este mensaje en mp3).

Presentación power point.
(haz clic aquí para descargar).

Si quieres saber más sobre esta serie de progresiones 

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domingo, 22 de febrero de 2015

Los verdaderos amigos de Dios .txt, .mp3

                            
   La Orotava, Tenerife, España. 22/02/2015.
          
    En Santiago 2:23 se describe un título único en el A.T. Esta calificación se le da al patriarca Abraham, quién  es llamado "amigo de Dios" (2Cro 20:7 e Isa 41:8). Pero no sólo se le llama amigo sino que también se le asigna el calificativo de siervo en Gen 26:24. En el relato del Génesis cap. 18 nuestro Señor y dos ángeles más visitan al patriarca  de camino a Sodoma. Aunque este tenia casi 100 años les atiende personalmente y con toda la prontitud de un siervo fiel, se ocupa  personalmente de todos los pormenores en todo lo relacionado con la atención de sus distinguidos invitados.

    En los primeros quince versículos podemos ver al detalle esta actitud solícita del siervo de Dios. No en vano se le menciona como siervo en Gen 18:33,5. Como un verdadero sirviente se quedo cerca y listo para atenderlos en lo que fuera necesario. Sin embargo en la última  parte del capitulo la atmósfera cambia de una manera radical, Abraham se queda quieto en una comunión íntima con el Señor, sigue siendo siervo pero ahora le toca ser el amigo y recibe de su Señor esta maravillosa declaración "¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer?" Gen 18:17. Ahora el siervo amigo conocería los secretos de Dios!

    Pero hay otro ejemplo de todo lo contrario a lo que debería ser un siervo amigo de Dios, y ese fue la nación de Israel. Dios le había sacado de Egipto para que le sirviera en el desierto y otorgarle una tierra por herencia en la cual fluiría leche y miel. Pero la nación no obedeció a los preceptos divinos sino que imitó a las naciones a las que ellos debían conquistar y someter. Llegaron a Canaan y con el paso de los diferentes reinados fueron divididos a causa de la desobediencia a tal punto que reyes tales como Manases y Acab entre otros, se desviaron del consejo de la palabra de Dios e hicieron pecar al pueblo. Siendo este último, Acab, el que desvió  a Israel a pecar contra Dios haciendo al pueblo practicar el culto a Baal, junto con su mujer Jezabel sacerdotisa de Baal llevaban al pueblo a practicar este abominable ritual de la fertilidad ya que  este era según ellos la especialidad de este falso dios.

    En Jn 15:12-17 el Señor Jesús describe una vez más  este tipo de relación que encontramos en el A.T. asociada a los dos ejemplos anteriores ( siervo amigo ). Era por cierto una relación personal de amor tanto para el así como los unos a los otros. La palabra griega asignada a amigo en Jn 15:12-17 significa "amigo en la corte". A diferencia de Jn 3:29 que se refiere  a un "amigo en una boda". Así que lo que encontramos en esta porción del capítulo quince es que nuestra amistad con Dios parte de tres puntos principales: amor,  obediencia y conocimiento.

    No podemos decir que somos amigos de Dios sino hemos cumplido estos requisitos. Abraham cumplió estos requerimientos cuando Dios le pidió que sacrificara a Isaac su único hijo, demostrando no sólo su obediencia sino su amor por Dios, ofreciéndole lo que el más amaba. Y esto le hizo acreedor de todo el conocimiento del plan futuro de Dios para su vida y de las generaciones que vendrían.


  (Para escuchar este mensaje haga clic aquí).

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jueves, 19 de febrero de 2015

Sangre inocente - Tel Meguido lección 06 .mp4

Sangre inocente.
Para que el mundo lo sepa, lecciones de fe.                  

Un recorrido por los lugares donde se escenificaron las historias Bíblicas mas interesantes. Con lecciones prácticas que nos darán una visión histórica y contextual de cada ocasión. De la mano del profesor e historiador Ray Vander Laan. 





P.D. Debido a lo antiguo de este material, el mismo presenta algunos lags durante la reproducción.  Pero valdrá la pena , se los aseguro.
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sábado, 15 de noviembre de 2014

Elementos en la oración de Jonás, dignos de imitar.

La Orotava, Tenerife, islas Canarias.
     Esta oración surge desde una situación indeseadamente forzosa,  propiciada por la conducta del profeta rebelde. Tal vez sea la oración hecha desde el lugar más peculiar e inimitable que ninguno otro haya realizado jamás. Pero lo cierto es que esta oración a pesar de ser una de las más cortas que encontramos en la palabra de Dios, con una duración de apenas cincuenta y nueve segundos, es también una de las más  ricas en contenido y estructura dejándonos claro de como deberían  ser todas las oraciones realizadas. Veamos a continuación como está constituida esta oración.

a).-         El primer elemento lo encontramos en el verso dos el cual dice: Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; Desde el seno del Seol clamé, y mi voz oíste. Claramente podemos observar la actitud de clamor manifestada por la boca del profeta. Su RUEGO se hace claramente patente en el inicio de su petición. Pablo exhorta a Timoteo a que se hagan rogativas, oraciones y peticionespor todos los hombres (1Tim 2:1) Y es precisamente el primer elemento que encontramos en la oración de Jonás, rogativa, y una petición urgente.

b).-        El siguiente elemento lo encontramos en el versículo siete, Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová. Y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo. Hay una clara confesión en esta sección, Jonás reconoce su olvido de Dios, y no solo reconoce su error sino que lo enmienda, lo cual da como resultado que su oración llegue hasta la misma presencia de Dios.

c).-         Y como último ingrediente, y no por eso el menos importante, vemos como el corazón del profeta prorrumpe en una alabanza y adoración al Creador. Más yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; Pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová”. Los ojos de la fe del profeta, se proyecta en el futuro, y puede verse ofreciendo sacrificios a Dios, producto seguramente de su petición por salvación. En medio de aquella situación tan escabrosa, él busca el momento para bendecir y alabar el nombre de Dios en su oración.

                Las oraciones efectivas no son siempre las más largas, la de Jonás es un claro ejemplo, El Señor criticó duramente las oraciones de los escribas y fariseos por la longitud de las mismas; Otra lección que aprendemos aquí es que la respuesta a nuestras oraciones no siempre vienen al momento, el cap. 1:17 curiosamente se nos da la respuesta antes de que fuese hecha la petición; Dios tiene su momento y su respuesta llegó justo tres días después. Mantengamos presente estos elementos en cada una de nuestras oraciones para que podas como el profeta, ver la playa de nuestros deseos concedidos.

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sábado, 8 de noviembre de 2014

De que manera SI debemos seguir a Cristo.


                        La Orotava, Tenerife,Canarias
             Pto del Rosario, Fuerteventura 8/2/14.

Actitudes del genuino seguidor de Cristo.
LUCAS 5:1-11.

En entregas anteriores estudiamos de qué manera “no debíamos seguir al Señor” y vimos algunos ejemplos de los cuales debemos evitar emular.
a.- No debemos seguirle por intereses personales, como lo hizo la multitud a la que Jesús alimentó, Jn 6:2, 26.
b.- No debemos seguir al Señor de lejos, tal y como lo hizo Pedro en Mt 26:58.
c.- No debemos seguir a Cristo con miedo, como los discípulos en Mr 10:32.

Artículo completo aquí: (De que manera no debemos seguir a Cristo).
                                                                     (haz clic sobre el título para acceder)

Visto esto surge la pregunta y entonces ¿de qué manera debemos seguir al Señor? En esta porción de Lucas encontramos el llamado que Jesús hace a sus primeros discípulos al ministerio a tiempo completo. Hay que decir que este no es un  llamado a la conversión de Pedro y sus compañeros. El llamado a salvación lo encontramos en Jn 1:35-42, según los historiadores desde el llamado a salvación hasta este relato de Lucas cinco habían trascurrido un año aproximadamente. Pedro, Andrés, Jacobo y Juan eran discípulos de Jesús pero no habían comenzado a seguirles tal y como el Señor querían que le siguieran. Y para eso era necesario que ellos reconocieran algunos aspectos que debe caracterizar al genuino seguidor de Cristo: 

1. Pone a disposición del Maestro sus capacidades y bienes, vrs. 3 Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud.
Una vez más las multitudes se agolpan en derredor del Señor para oírle predicar. La predicación del Señor se nos describe en Mateo 4:17 “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir. Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”. Dado la gran cantidad de personas, el Señor usa como tribuna una barca que no por casualidad era la de Simón y sus compañeros. Que preciosa ilustración se nos da del uso que el Maestro hizo de aquella simple barca, que solo había sido usada hasta ese momento para llevar peces a las mesas de las familias de la región. Ahora el gran y supremo pescador de almas estaba transformando este sencillo instrumento para pescar almas necesitadas de oír el mensaje de salvación. Cualquier recurso por más insignificante que parezca, puesto en las manos poderosas de Dios, puede llevar muchas almas a los pies del Señor. Pero para que eso sea posible, necesitamos permitirle al Señor que use nuestra pequeña embarcación como plataforma. Nuestras vidas, nuestros bienes, nuestros dones; nuestros recursos por más pequeños que parezcan si están en las manos de Dios pueden ser poderosos para cumplir el fin que solo El desea.
Que podamos ser plataformas donde la voz de Dios se escuche y muchas almas se conviertan.

2. Reconocer una dependencia absoluta de Dios, vv, 5(a)  Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado
El Señor le pide a Pedro que bogue mar adentro para que echen las redes para pescar, aunque Pedro argumenta sus esfuerzos reconoce que solo la palabra de Dios puede hacer un cambio. Pedro no usa sus conocimientos de experimentado pescador ante las habilidades de un carpintero, él le estaba reconociendo como su Maestro en cuya palabra se podía marcar la diferencia de lo que hasta ese momento estaba ocurriendo. “Maestro, toda la noche hemos estado trabajando y nada hemos pescado, pero porque tú lo dices, echaré las redes”.  No es por nuestras fuerzas, ni por méritos propios que el poder de Dios puede obrar, el Poder de Dios se manifiesta en nuestra impotencia y debilidad. Pedro y sus compañeros estaban trasnochados, cansados y frustrados. Elementos necesarios para que el poder de Dios actúe con eficacia.
El auténtico seguidor de Cristo se deja llevar por los poderosos brazos de su Señor, cual la oveja imposibilitada de volver por sus propios medios al redil "Bástate mi gracia porque mi poder se perfecciona en la debilidad".

3. Se somete y obedece a la palabra de Dios, vrs, (b) mas en tu palabra echaré la red.
El poder de la palabra debe ser latente en cada exposición del mensaje de Dios a los hombres, sea cual sea la ocasión. Pablo dice en Romanos 10:8 “Esta es la palabra de fe que predicamos”, no anunciaba otra palabra. La palabra produce fe en los que la escuchan Romanos 10:17 “la fe es por el oír y el oír por la palabra de Dios”. Pablo insta a Timoteo su hijo en la fe, a que predique la palabra 2Tim 4:2. No hay otro fundamento para un genuino pescador de almas y autentico seguidos de Cristo, que la sola y absoluta palabra de su Maestro. “En tu palabra echare la red”.   Hoy en día encontramos a muchos que se dicen seguidores de Cristo, pero de sus labios solo salen sus propias palabras y argumentos, usan sus tribunas personales con el fin de enriquecer su propio ego y sus bolsillos. No están siguiendo el discurso de Juan el bautista cuando dijo “Soy la voz de uno que clama en el desierto”.
La obediencia a la palabra de Dios desafía todos los argumentos lógicos, En este caso  no era la mejor hora para pescar, la mejor hora era la oscuridad de la noche, cuando el agua está más fría y los peces suben a la superficie para alimentarse. No era el mejor lugar, la ubicación apropiada eran las aguas poco profundas, todo lo contrario a la orden del Señor “boga mar adentro”, y además de todo eso ¿Qué podía saber un carpintero de pescar? Sin embargo con todos estos argumentos, Pedro decide obedecer a la orden de su Maestro.
La palabra de Dios está por encima de cualquier argumento lógico.

4. Se descubre ante el Señor, mostrando su pecadora naturaleza, v,  Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.
El reconocimiento de nuestra naturaleza pecadora no es solo un acto exclusivo en el momento de nuestra salvación, Pablo reconocía su vieja naturaleza, que le llevaba a exclamar “miserable de mí, ¿quién me librara de este cuerpo de muerte?”, pero ¿qué hacer ante esta triste realidad? El apóstol Juan nos muestra al Señor en su faceta de abogado, delante del Padre (1Jn 2:1). Debemos acudir tal y como lo hizo Pedro ante su Maestro, en una sincera y autentica confesión, reconociendo que nuestra fidelidad depende de la fidelidad de Dios para nosotros. Y su fidelidad es infinita para con todos.
Pedro cae de rodillas en una actitud de impotencia e inutilidad absoluta ante la Santidad y el poder divino mostrado en aquella pesca milagrosa. El genuino seguidor de Cristo se fundamenta en la continua confesión y reconocimiento de su condición de dependencia de Dios. No hace del pecado una cotidianeidad en su vida, pero sí de la confesión su recurso más preciado.
El pecado debe ser un accidente en la vida del creyente, la confesión su recurso más esporádico.

5. Esta dispuesto a despojarse de algo, sacrificando su yo personal y dando el primer lugar al Maestro, v, 11  Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron.
Todos los argumentos anteriores llevan a Pedro y sus compañeros a dejarlo todo para seguir al Señor, y es que seguir al Maestro implica desprendernos de algo:
a. De nuestra comodidad al pecado e identificarnos con los sufrimientos de Cristo, en Mateo 10:38 leemos “y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mi”.
b. Deja atrás su antigua manera de vivir en oscuridad y manifiesta en su vida la luz con la que todo cristiano genuino debería identificarse. En Juan 8:12 Jesús nos dice “el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.
c. No escucha otra voz que no sea la de su buen pastor, antes oíamos muchas voces en medio de este mundo, ahora solo escuchamos la voz del único guía en nuestro camino. Juan 10:27 “Mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco y me siguen”. La voz de Dios la podemos escuchar de muchas maneras diferentes, a través de la propia lectura de la Biblia, De la boca de algún hermano (a) espiritual al darnos un buen consejo y por medio de nuestras circunstancias que se suceden a nuestro alrededor, ya que todo lo que ocurre en nuestras vidas llevan consigo un propósito. (Rom 8:28).
Un auténtico seguidor de Cristo estará dispuesto a desprenderse de todas aquellas cosas que le apartan del lado de su guía y Señor ¿Estamos dispuestos tal y como lo hizo Pedro a dejar de lado, incluso las cosas más legítimas de nuestra vida? Pedro cambió la pesca tradicional por la espiritual y se convirtió en un pescador de almas a tiempo completo.
Seguir a Cristo implica despojarnos de nosotros mismos para apropiarnos de su bendita persona.

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sábado, 1 de noviembre de 2014

La definición de Jesucristo, según las antiguas escrituras.

                  

  La Orotava, Tenerife, España.

    Si preguntásemos qué significado tiene Cristo para cada uno de nosotros seguramente surgirían multitud de conceptos, todos acertados basados en lo que las sagradas escrituras narran sobre su persona. Y es que aún mucho antes  de la anunciación de su nacimiento, los profetas ya le habían definido, tal y como lo hizo Isaías en su libro (Isa 9:6 “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro, y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”). El profeta anuncia esta definición casi 700 años antes de su cumplimiento, y muestra claramente lo que representaría la persona de Cristo para la humanidad. Otros pudieran pensar de Jesús solo como un hombre más que se adelantó a su época, para los que piensan de esta manera nuestro deseo es que al finalizar de leer este mensaje usted pueda tener la correcta y genuina definición de lo que Cristo es.


   La Biblia de igual modo nos muestra quién es Cristo en varios de sus pasajes del Nuevo Testamento, pasajes estos posteriores a la venida del Señor. Cada uno de ellos nos enseña algunos de sus atributos así como de la obra que El vendría a cumplir.

1ro.    Jesucristo es: el Hijo de Dios.
Hechos 8:37 “Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios”. Esta afirmación declara una gran verdad, manifiesta por las obras y hechos que Jesús hizo mientras estuvo entre nosotros. Pero cobra un valor más significativo viniendo de los labios de este personaje tan particular, como lo era este etíope; Gentil sin ningún conocimiento claro de Dios ni nada que tuviese que ver con El, solo iba a Jerusalén para adorar. Este hombre era un funcionario, preparado para servir en la corte real, que venía de Jerusalén en busca de Dios y salía de ella tan igual como había entrado, con la excepción de que había recibido una porción de las sagradas escrituras, las cuales mostraban proféticamente lo que Cristo padecería muchos años antes. La exposición del evangelio por parte de Felipe bastó para que este hombre extranjero comprendiera el verdadero significado de la persona de Cristo, y proclama su credo definiendo a Jesús como el Hijo de Dios.

Es necesario que prestemos especial atención a este ejemplo, ya que según sea lo que tu creas de la persona de Cristo y como seas capaz de definirle, determinará tu futuro en la eternidad después de esta vida. Jesucristo es el Hijo de Dios con todos los atributos que solo Dios representa. ¿Crees esto? (leer también Romanos 9:5)

2do.    Jesucristo es: Señor de todos.
Hechos 10:37(b) “…anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo, este es Señor de todos”. El título dado aquí a la persona de Cristo define algunos de sus atributos, sacados del significado de la palabra Señor en el idioma original griego. (Kurios). Pasemos a ver lo que quiso decir el escritor al definir a Jesús como Señor.

a.-  De un propietario o dueño tal como se describe en Luc 19:39; Mat 20:8; o de uno que tiene cosas a su disposición como el sábado o día de reposo, Mat 12:8.
b.- De un amo, esto es, alguien al quien debe prestársele servicio por cualquier razón. Mat 6:24; Mat 24:50, Efe 6:5. 
c.- De un emperador o rey, alguien que ostenta y ejerce el poder. Hch 25:26; Apc 17:14.
e.- Como título de respeto dirigido a un padre Mat 21:30; un marido 1Ped 3:6; un amo Mat 13:27; un gobernante Mat 27:63; un ángel Hch 10:4.

Según estas definiciones podríamos resumir que Jesús ostenta una posición preeminente sobre todos, El no solo es Señor sino que es El Señor de Señores. Por encima de Él no existe nadie más, y a Él se someterán todos y todas las cosas creadas. Por voluntad propia en el tiempo presente; y de una forma forzada en el tiempo futuro, ya que dice la escritura que ante Él se doblará toda rodilla. Mejor reconocerle hoy como Señor nuestro de forma voluntaria, que hacerlo en el futuro de manera forzosa.

3ro.    Cristo es: el que murió.
Romanos 8:34 “¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió…” Pablo está claramente presentando a Jesús como la ofrenda por el pecado, ese sacrificio exigido por el Dios justo como pago por nuestras ofensas a su justa persona. El Señor vino a morir para completar fielmente las exigencias de Dios, antes de Él era necesario que un animalito inocente muriera por el pecado de alguien. Después de El ya no hace falta más sacrificios, que solo eran figuras del que había de venir. Al venir Cristo y morir, no tiene sentido seguir ocupado representando algo que ya ha sido mostrado. Muchas personas en la actualidad tratan de invalidar la muerte de Cristo, tratando de complacer a Dios por medio de las religiones, o ganarse su favor a través de buenas obras; Los que hacen esto están desestimando el sacrificio de Cristo y equivocan la única manera que Dios ha mostrado para el perdón de nuestros pecados. Cristo es el que murió y nada de lo que hagamos o dejemos de hacer puede añadir ni quitar lo que significa esta obra. Jesús dijo en la cruz “consumado es” todo está pagado ante Dios, porque Cristo es el que murió.


4to.    Cristo es: el fin de la ley.
Romanos 10:4  porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree. Aunque parezca increíble hoy en día existen personas que siguen tratando de cumplir  los mandamientos dejados por Dios a Moisés. Guardan el día de reposo, no comen cerdo y en una ocasión leí como uno de estos grupos invitaban a que les dejaran sus oraciones para que ellos orasen en hebreo, ¡como si Dios escuchara mejor en este idioma! Siguen una creencia que según ellos agradará a Dios. Pensar de esta manera es ignorar que por nuestros propios medios es imposible que busquemos a Dios. La Biblia dice que no hay bueno ni aún uno, no hay quien busque a Dios (Rom 3:12). Y en medio de esta imposibilidad surge la persona de Cristo como nuestro representante ante Dios y por medio de quien podemos cumplir las exigencias del Altísimo. Dios nos ve atreves de su Hijo como si nunca hubiésemos pecado. Ya que Cristo cumplió la ley por nosotros, y una prueba de ello es que después de su muerte, Dios le resucitó dando evidencia de que su muerte y obra habían sido aceptadas delante de Dios.
Hay una nueva ley que Cristo nos dio para su cumplimiento, y es que sobrellevemos las cargas los unos a los otros, tal y como se nos dice en Gálatas 6:2, pero esto solo se le exige a los creyentes genuinos en Cristo.


    Es de suma importancia que tengamos claro lo que significa la persona de Cristo para cada uno de nosotros, lo que entendamos de esto repercutirá en nuestras vidas, tanto ahora como en el futuro después de esta vida. Así que te animo a que te preguntes ¿Qué significado tiene la persona de Cristo pata ti? Recuerda que Él es Dios y lo demostró resucitando muertos y perdonando pecados, pero también es el Señor y por esta condición es el que ostenta todo el poder, pero Él es el que a pesar de su elevada posición se humillo hasta la muerte para ocupar el lugar que tú y yo merecíamos por nuestros pecados, cumpliendo así todos los requisitos demandados por la justicia divina. Decídete hoy por Cristo y tu vida cambiará para siempre.

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